Tecnología: ¿se acentuará la disrupción en 2019?

27/11/2018

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Las tensiones comerciales entre EE. UU. y China son sintomáticas de una confrontación más profunda cuyo eje central es la tecnología, afirman Richard Clode, Alison Porter y Graeme Clark, gestores de carteras de valores tecnológicos internacionales. El proceso de resolución y la trayectoria de la curva de rendimientos deberían influir en los valores bursátiles tecnológicos de todo el mundo en 2019.


¿Cuáles son las temáticas principales que probablemente determinarán la evolución de los mercados en 2019?

Los beneficios de la reforma fiscal estadounidense fueron uno de los aspectos más destacados de 2018, pero, dado que la celebración de las elecciones de mitad de mandato en EE UU. ya ha tenido lugar y la división política en la Cámara de Representantes y el Senado entorpece la agenda interna de Trump de cara al futuro, los mercados deberían ahora centrarse en identificar cualquier indicio que apunte a una recesión global inminente, en la trayectoria de la curva de rendimientos y en los acontecimientos geopolíticos

Si bien los mercados se están centrando en mayor medida en el recrudecimiento de las tensiones comerciales, consideramos que estas son únicamente el síntoma de un problema más profundo. En nuestra opinión, el aumento de las tensiones entre las superpotencias mundiales de hoy en día, EE. UU. y China, tienen un alcance mucho mayor y se cimientan sobre la tecnología y el control de la propiedad intelectual (PI). A medida que nos acercamos a un punto de inflexión en el ámbito de la inteligencia artificial, la tecnología y la seguridad nacional están cada vez más interrelacionadas Creemos que la intención de Trump de proteger la propiedad intelectual tecnológica de EE. UU. constituye un pilar fundamental de sus políticas actuales que se traduce no solo en la imposición de aranceles, sino en un endurecimiento de los controles sobre la exportación y la transferencia de la propiedad intelectual tecnológica de EE. UU. Por otro lado, por exactamente los mismos motivos, el desarrollo del sector tecnológico de China constituye una parte fundamental de los objetivos de este país en el marco de su plan «Made in China 2025». En consecuencia, no creemos que estas tensiones vayan a resolverse a corto plazo. Esto genera riesgo, dado que el recrudecimiento de las tensiones afecta especialmente a un sector como el tecnológico, que cuenta con una cadena de suministro global, si bien esta —gracias a su envergadura y consolidación— resulta mucho más flexible que en el pasado

La drástica subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense en septiembre de 2018, cuando en el tramo a diez años alcanzaron máximos de los últimos siete años tras haberse negociado en una horquilla determinada durante gran parte del año, ejerció finalmente presión sobre los títulos de elevada duración con valoraciones extremas, especialmente sobre algunas firmas tecnológicas que habían evolucionado favorablemente durante la mayor parte del año al no verse tan afectadas por el aumento de las tensiones comerciales. Nos encontramos actualmente en un punto muerto, dado que estos títulos siguen presentando unas valoraciones muy elevadas a pesar de las ventas masivas, pero todavía no ha llegado a afianzarse la marcada rotación, prevista desde hace tiempo, desde los títulos de crecimiento hacia los de valor, en vista de las tensiones comerciales cíclicas y de las presiones relacionadas con la ralentización de China. De cara a 2019, cómo se supere este estancamiento resultará clave para determinar el rumbo de los mercados, y este proceso dependerá de la trayectoria de la curva de rendimientos y de los efectos de las medidas de estímulo aplicadas por China desde finales de 2018.


En su opinión, ¿dónde residen las oportunidades y riesgos más importantes en su clase de activos?

Dado que, en la actualidad, más de la mitad de la población mundial tiene acceso a Internet, está disponible en cualquier momento y en cualquier lugar a través de los smartphones y puede efectuar pagos digitales, y en vista de que las infraestructuras en la nube permiten a las empresas crecer más rápido y con unos costes más reducidos que nunca y que la inteligencia artificial protagonizará la próxima oleada de disrupción, el sector tecnológico debería seguir incrementado su peso en la economía mundial. El año 2019 debería seguir refrendando las previsiones que apuntan a que la tecnología transformará nuevos sectores, como demuestra el lanzamiento de una plataforma comercial de movilidad compartida con vehículos autónomos por parte de Waymo en EE. UU. y la posible salida a bolsa (OPV) de la empresa unicornio de propiedad privada más valiosa del mundo, Ant Financial, un estatus que obtuvo tras haber revolucionado por completo el sector chino de servicios financieros. Además, estamos asistiendo ya a la primera oleada de inversión en tecnología 5G, que se acelerará en 2019 a medida que la infraestructura del Internet de las cosas se desarrolle a lo largo de la próxima década. Seguiremos ofreciendo a nuestros clientes exposición a estas prometedoras temáticas de crecimiento, junto con nuestra única y exclusiva filosofía de inversión centrada en capear el ciclo de sobreexpectación y que hace gala de disciplina en términos de valoraciones y de concienciación ante los riesgos para intentar reducir la volatilidad de las rentabilidades. Dado que los tipos de interés están al fin normalizándose después de casi una década de relajación cuantitativa (en inglés, quantitative easing o QE), consideramos que nuestro enfoque disciplinado en el ámbito de las valoraciones resultará fundamental en el futuro.

De cara a 2019, si bien las múltiples tendencias de crecimiento a largo plazo del sector tecnológico permanecen en gran medida invariables —y en algunos casos, se acelerarán—, apreciamos una cierta moderación natural en otras áreas. En 2018, las inversiones en inmovilizado en el ámbito cloud por parte de los actores más destacados de este segmento resultaron especialmente importantes, y creemos que esta situación dará pie a una cierta moderación en 2019, a pesar de la continua fortaleza de la adopción de la nube. Las ventajas derivadas de la reforma fiscal estadounidense estimularon considerablemente el gasto en TI por parte de las empresas por primera vez en diez años, lo que resultó favorable para las áreas más consolidadas del sector tecnológico, como los PC, los servidores y las redes. Prevemos que esto decaiga de forma natural durante 2019. La regulación seguirá constituyendo un obstáculo para el sector tecnológico, pero la histórica implantación del Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD) en la UE en mayo de 2018 proporciona un marco mucho más claro a la hora de evaluar los riesgos normativos y hace que estos sean más sencillos de gestionar, a nuestro juicio.


¿Cómo han cambiado su enfoque o perspectivas para 2019 los acontecimientos vividos este año?

En 2018 presenciamos una acentuación de la disparidad de rentabilidades entre los títulos de crecimiento y los de valor, incluso en el sector tecnológico, que dio lugar a la mayor brecha de rentabilidades entre estos dos estilos en más de una década. El dinero barato y las crecientes preocupaciones cíclicas ante la ralentización de China y el incremento de las tensiones comerciales provocó que los inversores buscasen refugio en un grupo cada vez más reducido de empresas, principalmente en valores de crecimiento estadounidenses orientados al mercado interno de los segmentos de Internet y software. Apenas se ha prestado atención a las valoraciones de estas empresas. Tuvo que producirse un drástico repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense en septiembre para que los inversores se percataran de que algunas de esas valoraciones resultaban demasiado extremas. Nuestro enfoque disciplinado en el plano de las valoraciones nos llevó a no comprar algunos de esos títulos, aunque seguimos manteniendo posiciones en un gran número de firmas tecnológicas con elevadas valoraciones. Si bien esto resultó en cierta manera perjudicial para la rentabilidad relativa durante los nueve primeros meses de 2018, las ventas masivas que sufrieron esos títulos con valoraciones extremas en octubre corroboraron nuestro enfoque disciplinado y afianzaron nuestra determinación de no dejarnos deslumbrar por pequeños nichos de valores tecnológicos sobrevalorados de cara a 2019.



¿Qué temas podrían redirigir los mercados en 2019? Para descubrirlo, descargue nuestra infografía



Glosario:

Valoración extrema: Un título cuya valoración resulta muy cara en comparación con otras empresas.

Inversión centrada en el crecimiento: Un enfoque de inversión que adoptan los inversores cuando consideran que una compañía ofrece un elevado potencial de crecimiento y que los beneficios de esta crecerán a un ritmo superior a la media en comparación con el resto del mercado.

Valor: Los inversores centrados en el valor buscan empresas que creen que están infravaloradas por el mercado y de las que, por lo tanto, esperan que su precio por acción aumente.

Duración: La medida en que un título de renta fija es sensible a un cambio en los tipos de interés, calculado en términos de la media ponderada de todos los flujos de efectivo restantes del título. Se expresa en número de años. Cuanto mayor sea la duración, más sensible será el título a la evolución de los tipos de interés.

Empresa cíclica:Una empresa cíclica vende bienes de consumo discrecional, como coches. Los precios de las acciones y bonos emitidos por empresas cíclicas suelen verse muy afectados por los altibajos en la economía general.

Curva de rendimientos: Gráfico que representa las rentabilidades de bonos de calidad similar en función de sus vencimientos. Una curva de rendimientos puede señalar también las expectativas del mercado sobre la trayectoria económica de un país.

Oferta pública de venta de valores (OPV): Cuando las acciones de una empresa privada se ofrecen al público por primera vez.

Unicornio: Una empresa unicornio es una start-up de titularidad privada valorada en más de 1.000 millones de dólares.

Relajación cuantitativa (en inglés, QE): Alude a una política monetaria no convencional que emplean los bancos centrales para estimular la economía aumentando el flujo de dinero total en el sistema bancario.

Inversión en inmovilizado: Gasto en activos inmovilizados, como inmuebles, maquinaria, equipos y vehículos, para aumentar la capacidad o eficiencia de una compañía.

RGPD: El Reglamento General de Protección de Datos es un conjunto de normas para la protección de datos que se aplican al conjunto de la UE para proteger la privacidad de las personas.

Dinero barato: Un préstamo o crédito con un tipo de interés reducido.




Los valores a los que hace referencia la información del presente no podrán registrarse ante la CMF de Chile y, por consiguiente, no quedarán sujetos a su supervisión. Los títulos en cuestión no podrán ser objeto de oferta pública en Chile, salvo en caso de inscribirse en el registro pertinente de la CMF.

Este documento recoge las opiniones expresadas por el autor en el momento de su publicación y podrían ser diferentes de las de otras personas/equipos de Janus Henderson Investors. Cualquier instrumento, fondo, sector e índice citados en este artículo no constituyen ni forman parte de ninguna oferta o solicitud para comprar o vender alguno de ellos.

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Janus Henderson Global Technology Fund

Riesgos específicos

  • ​Las técnicas de gestión de las inversiones que han funcionado bien en condiciones normales del mercado podrían resultar ineficaces o negativas en otros momentos.
  • Las acciones pueden perder valor con rapidez y, por lo general, implican un mayor riesgo que los bonos o los instrumentos del mercado monetario. Como resultado, el valor de su inversión puede bajar.
  • Este fondo está concebido para ser utilizado exclusivamente como un componente de una cartera diversificada. Los inversores deberían estudiar cuidadosamente el porcentaje de su cartera que invierten en este fondo.
  • El Fondo podría perder dinero si una contraparte con la que negocia no está dispuesta o no es capaz de cumplir sus obligaciones respecto al Fondo.
  • El uso de derivados expone al Fondo a riesgos distintos de los riesgos asociados con la inversión directa en valores, y potencialmente mayores a estos, y, por lo tanto, puede conllevar pérdidas adicionales que podrían ser considerablemente mayores que el coste del derivado.
  • Las oscilaciones en los tipos de cambio de divisas pueden ocasionar que el valor de su inversión y de cualquier ganancia derivada suba o baje.
  • Si el Fondo o una clase de acciones específica del Fondo busca reducir riesgos (tales como movimientos del tipo de cambio), las medidas diseñadas para hacerlo pueden ser ineficientes, inaccesibles o perjudiciales.
  • ​El valor del Fondo puede caer si tiene una exposición concentrada a un sector que se ve afectado en gran medida por un acontecimiento adverso.
  • Cualquier valor podría ser difícil de valorar o vender en el momento y al precio deseados, lo que aumenta el riesgo de pérdidas de inversión.

Calificación de riesgo

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  • Este fondo está concebido para ser utilizado exclusivamente como un componente de una cartera diversificada. Los inversores deberían estudiar cuidadosamente el porcentaje de su cartera que invierten en este fondo.
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