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Rentabilidad absoluta: ¿es hora de coger un nuevo camino?

Luke Newman

Luke Newman

Gestor de carteras


17 Jun 2021

Aspectos destacados:

Luke Newman, gestor del fondo Absolute Return, reflexiona sobre el papel que puede desempeñar la rentabilidad absoluta para mejorar la diversificación para los inversores preocupados por el riesgo de la renta variable y la renta fija tras la pandemia.

  Aspectos destacados

  • La demanda de inversiones consideradas «refugio seguro» durante el periodo de la pandemia ha sido tan fuerte como la de activos de mayor riesgo, lo que ha hecho que los precios tanto de las acciones como de los bonos parezcan caros.
  • La magnitud de la intervención de los gobiernos y de los bancos centrales ha situado la relación entre la renta fija y la renta variable en un terreno incierto.
  • En un momento en el que los episodios de inflación no sincronizados llevan a cuestionar la viabilidad de los modelos tradicionales de asignación de activos, ¿podría una asignación a estrategias de rentabilidad absoluta muy diversificadas y líquidas ayudar a los inversores a gestionar el riesgo en esta fase del ciclo?

 

Las estrategias tradicionales de asignación de activos, que dividen una cartera entre renta variable y renta fija, han sido una herramienta formidable para los inversores durante la última década y aún más durante el pasado año (gráfico 1). Los mercados de renta variable subieron con fuerza como respuesta a los estímulos de los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo, lo que contribuyó a eliminar el miedo visceral que se apoderó de los mercados a finales de febrero de 2020, en los primeros momentos de la pandemia. Al mismo tiempo, las asignaciones a renta fija ayudaron a amortiguar los desplomes del mercado que vimos durante esas intensas y apasionantes semanas.

Gráfico 1. La asignación de activos tradicional ha funcionado bien durante más de una década

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Fuente: Refinitiv Datastream, del 1 de abril de 2001 al 30 de abril de 2021. Reajustado a 100 en la fecha de inicio. Nota: «renta variable global» está representada por el índice MSCI World (Total Return). «Deuda pública global» está representada por el índice JPM GBI Global All Traded. «50% renta variable/50% renta fija» representa una estrategia 50/50 con asignaciones equitativas a estos dos indicadores de la renta variable y la renta fija. La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

Aunque la intervención del gobierno y de los bancos centrales ofreció cierta seguridad de que las empresas y los sectores más afectados por los cierres sobrevivirían, en noviembre de 2020 asistimos a otro punto de inflexión importante. Los mercados reaccionaron positivamente a las noticias sobre los progresos de la vacuna de Pfizer, las elecciones estadounidenses y un acuerdo de última hora entre el Reino Unido y la UE sobre el tipo de relación comercial que mantendrían tras el Brexit. Durante todo este periodo, las estrategias desarrolladas en torno a una simple asignación entre renta variable y renta fija lograron ofrecer a los inversores una rentabilidad positiva ajustada al riesgo. Pero, ¿serán estas estrategias adecuadas para la próxima década?

Un concurso de belleza con un elenco de participantes mediocre

La demanda de inversiones consideradas «refugio seguro» durante el periodo de la pandemia ha sido tan fuerte como la de activos (de mayor riesgo) más sensibles al ciclo económico, lo que ha hecho que los precios de estas dos clases de activos principales parezcan caros.

En el caso de los bonos, la cantidad de deuda con rendimiento negativo a escala global ha marcado récords, superando los 18 billones de dólares por primera vez desde diciembre de 20201. Aunque los recientes impulsos inflacionistas podrían ser pasajeros, dados los actuales tipos de swap de inflación 5 años/5 años, parece probable que veamos un entorno inflacionista al menos algo superior al que nos hemos acostumbrado en los últimos años. De ser así, podría vislumbrase el fin de esta era de rendimientos negativos de los bonos.

De igual modo, las acciones presentan cotizaciones elevadas, con un ratio precio-beneficio de Shiller del S&P 500 de 31 veces los beneficios a fin de abril de 2021. Si tenemos en cuenta estos niveles de precio-beneficio desde el punto de vista histórico, estaríamos ante una rentabilidad del capital implícita de aproximadamente el 4% anual2, un nivel relativamente bajo.

¿Podría la diversificación tradicional no proteger a los clientes en la próxima recesión?

La correlación inversa entre las acciones y los bonos ha sido un principio fundamental de la asignación de activos desde principios del siglo XXI. Sin embargo, la historia nos muestra que esta fuente de diversificación aparentemente fiable no es algo que debamos dar por sentado (gráfico 2). La magnitud de la intervención de los gobiernos y de los bancos centrales, entre otros factores, ha situado la relación entre la renta fija y la renta variable en un terreno incierto.

Gráfico 2. Los bonos y las acciones no siempre han estado inversamente correlacionados

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Fuente: Janus Henderson Investors, Refinitiv DataStream, a 30 de abril de 2021. El gráfico muestra la correlación móvil a cinco años de las rentabilidades del índice bursátil S&P 500 y las rentabilidades de los bonos estadounidenses a 10 años. Cuando es negativa, implica una correlación negativa entre los movimientos de precios de las acciones y los bonos, es decir, las rentabilidades se mueven en direcciones opuestas. Cuando es positiva, implica una correlación positiva, es decir, las rentabilidades de las dos clases de activos principales se mueven en la misma dirección.  La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

En el centro del argumento de la inflación está la disponibilidad de vacunas altamente eficaces. Se esperan datos inflacionistas a medida que las restricciones económicas se relajen, las cadenas de suministro de bienes y servicios se normalicen, las empresas empiecen a gastar de nuevo y el gasto de consumo se recupere, aunque como hemos visto es probable que los datos de inflación varíen según los países. Tampoco está claro cuál será la respuesta de los precios a largo plazo en diversos sectores a los estímulos fiscales y monetarios excepcionales (gráfico 3).

Gráfico 3. Innumerables presiones inflacionistas

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El debate sobre la inflación no ha concluido, pero el impacto de los episodios de inflación no sincronizados invita a preguntarse qué estrategias alternativas pueden aprovechar los inversores para gestionar el riesgo en sus carteras en esta fase del ciclo. Aparte de las consecuencias directas del endurecimiento monetario (subida de los tipos de interés) sobre la demanda y los precios de los bonos, la volatilidad de una cartera de renta variable y de renta fija aumenta sustancialmente cuando los precios mantienen una correlación positiva.

Un elemento de rentabilidad absoluta

Una estrategia de rentabilidad absoluta muy diversificada y líquida puede proporcionar mayores ventajas de diversificación a una cartera equilibrada, ofreciendo factores de rentabilidad diferenciados (rentabilidades no correlacionadas) y la capacidad de posicionarse ventajosamente ante las aparentes incertidumbres. La experiencia del año pasado nos demuestra que los fundamentos de las acciones pueden verse recompensados tanto con posiciones largas como cortas, a pesar de la incertidumbre macroeconómica. También hemos visto una mayor dispersión de las acciones de unos sectores y otros en los últimos meses. Muchas empresas han operado juntas en el mismo sector, a menudo de forma errónea, y su diferente capacidad para negociar los precios o repercutir los mayores costes de las materias primas, por ejemplo, está ofreciendo algunas oportunidades de pares interesantes.

En nuestra opinión, puede encontrase cierto valor real, tanto relativo como absoluto, en los mercados a nivel geográfico, sectorial e industrial, pero también en áreas que quizás han sido demasiado favorecidas durante demasiado tiempo. Las empresas tecnológicas dominantes han movido los mercados durante buena parte de la última década, pero muchas otras áreas han quedado rezagadas. Si el enfoque cambia hacia unos resultados más sociales, existe la posibilidad de que los ganadores y los perdedores de los próximos diez años sean muy diferentes.

 

1https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-12-11/world-s-negative-yield-debt-pile-at-18-trillion-for-first-time

2Bloomberg, JP Morgan, a 30 de abril de 2021. La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

Este documento recoge las opiniones expresadas por el autor en el momento de su publicación y podrían ser diferentes de las de otras personas/equipos de Janus Henderson Investors. Cualquier instrumento, fondo, sector e índice citados en este artículo no constituyen ni forman parte de ninguna oferta o solicitud para comprar o vender alguno de ellos.

 

La rentabilidad histórica no predice las rentabilidades futuras. Todas las cifras de rentabilidad incluyen tanto los aumentos de las rentas como las plusvalías y las pérdidas, pero no refleja las comisiones actuales ni otros gastos del fondo.

 

La información contenida en el presente artículo no constituye una recomendación de inversion.

 

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