Los valores biotecnológicos están atravesando un periodo histórico de rentabilidad inferior en términos relativos. Andy Acker, gestor de los fondos Global Life Sciences y Horizon Biotechnology, explica los motivos por los que considera que las ventas de este tipo de valores no hacen justicia a las perspectivas de crecimiento a largo plazo del sector.

Aspectos destacados

  • La histórica caída que experimentó el sector biotecnológico el año pasado ha conllevado que varias de las empresas que lo integran coticen por debajo del valor del efectivo que tienen en sus balances.
  • El aumento de los tipos de interés y la persistencia de ciertos obstáculos podrían traducirse en una acentuación de la volatilidad a corto plazo para el sector.
  • Desde nuestro punto de vista, las valoraciones actuales subestiman el potencial de crecimiento a largo plazo de un gran número de firmas biotecnológicas, especialmente habida cuenta de la solidez de la innovación en este sector.

La renta variable ha empezado el año con el pie izquierdo, pero cualquiera que siga la evolución de los valores biotecnológicos de pequeña y mediana capitalización sabrá que estos títulos llevan mucho más tiempo con el agua al cuello. Entre el máximo que registró en febrero de 2021 y las primeras semanas de 2022, el SPDR® S&P® Biotech ETF (XBI), que constituye un indicador de referencia empleado habitualmente, perdió más de la mitad de su valor1. Entretanto, durante el mismo horizonte temporal, el índice S&P 500® se revalorizó más de un 12%. Esta brecha en la rentabilidad relativa —un espectacular -62%— representa la más grande hasta la fecha desde el lanzamiento del XBI en 20062.

Una confluencia de factores ha hecho mella en el sector: la incertidumbre sobre la reforma de los precios de los medicamentos tras las elecciones de 2020 en EE. UU., las sorpresas en el plano normativo, los retrasos con motivo de la covid-19, un mercado de ofertas públicas de venta (OPV) donde las cotizaciones de las empresas que salen a bolsa presentan unos precios excesivamente elevados, reveses en los ensayos clínicos y, en fechas más recientes, la perspectiva de que el aumento de los tipos de interés pueda lastrar las valoraciones de los activos de larga duración. En pocas palabras, el sector biotecnológico tuvo que hacer frente a una presión considerable el año pasado y, en consecuencia, ha cedido rápidamente terreno.

Con todo, no creemos que el sector esté fuera de combate. Por el contrario, consideramos que un gran número de valores biotecnológicos cotiza en la actualidad claramente por debajo del valor a largo plazo de sus negocios subyacentes, lo que podría crear una oportunidad única para invertir en la rápida innovación que presenta el sector a unos precios inusualmente reducidos.

Una ola de ventas a modo de castigo

En honor a la verdad, existían motivos que justificaban que el sector biotecnológico experimentase una cierta racionalización. Durante los dos últimos años, el número de ofertas públicas de venta (OPV) y de fusiones realizadas por «empresas de cheque en blanco» —denominadas oficialmente como SPAC— en este sector ha aumentado significativamente3. Muchas farmacéuticas se estrenaron en los parqués con unas primas considerables, incluidas algunas compañías que todavía no habían publicado resultados positivos respecto de sus ensayos clínicos. De hecho, casi un tercio de las empresas que salieron a bolsa en 2021 estaban desarrollando productos que se encontraban en la fase preclínica, en comparación con un 18% en 2018 (gráfico 1).

Gráfico 1. El auge de las OPV en el sector biotecnológico

gráfico de biotecnología 1

Fuente: BioPharma Dive, a 31 de diciembre de 2021. Los datos sobre las OPV se basan en las empresas que han recaudado un mínimo de 50 millones de dólares estadounidenses.

Sin embargo, mientras que las caídas típicas del sector biotecnológico han conllevado históricamente unas pérdidas del 28% y han durado menos de 70 días de negociación, el actual retroceso reviste un carácter mucho más pronunciado y su duración ha sido significativamente superior (más de 240 días)4. Muchas empresas cotizan actualmente por debajo del valor del efectivo en sus balances, y el ratio precio-beneficio (PER) adelantado promedio del sector biotecnológico se sitúa en un nivel inferior tanto al del S&P 500 como al de la media a largo plazo del sector (gráfico 2).

Gráfico 2. Compresión de los PER en el sector biotecnológico

gráfico de biotecnología 2

Fuente: Bloomberg, datos trimestrales del 30 de septiembre de 1992 al 31 de diciembre de 2021. El índice S&P Biotechnology Sector constituye un índice ponderado por capitalización bursátil compuesto por empresas de biotecnología según la clasificación de Global Industry Classification Standards (GICS).

Estos precios podrían estar justificados si el potencial de crecimiento a largo plazo del sector biotecnológico se hubiese desplomado. Sin embargo, consideramos que sucede justo lo contrario: en 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) aprobó 50 nuevas terapias (gráfico 3). Esta cantidad se sitúa en línea con las medias del periodo anterior a la pandemia (que han aumentado en torno a un 100% frente a la pasada década) y pudo alcanzarse a pesar de los retrasos motivados por la covid-19 y un vacío de liderazgo en el seno de la FDA. Además, los medicamentos que utilizan un mecanismo de acción innovador (denominados medicamentos first-in-class) representaron más de la mitad de los fármacos aprobados en 2021, lo que supone un aumento frente al 40% de 2020 y al 32% de 20185.

Gráfico 3. Autorizaciones de nuevos medicamentos de la FDA

gráfico de biotecnología 3

Fuente: Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), a 31 de diciembre de 2021.

¿Está el sector cerca de alcanzar su punto mínimo?

Mirar más allá de las pérdidas cuando el mercado se orienta a la baja exige mostrar valentía. No obstante, desde 2006, el XBI se ha revalorizado un 53% de media durante los 12 meses posteriores al punto mínimo de una caída del 20% o más, además de superar la rentabilidad del S&P 500 en un 25%6.

En la actualidad, apreciamos indicios de que algunos de los obstáculos a los que se enfrenta el sector podrían empezar a remitir. Para empezar, la Administración Biden está trabajando para nombrar a un comisionado permanente al frente de la FDA, y este año se perfila en el horizonte una fecha límite clave a este respecto. La confirmación de la elección del comisionado debería conllevar que la toma de decisiones de la FDA resulte más previsible, lo que reduciría las sorpresas negativas. Asistimos a una prolongación de la incertidumbre en torno a la reforma de los precios de los medicamentos cuando la Cámara Alta del Congreso paralizó el proyecto de ley denominado «Build Back Better» (Reconstruir mejor) a finales de 2021. Sin embargo, creemos que los legisladores tratarán de alcanzar un acuerdo antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre que conlleve la aprobación de una versión sin cambios o de una versión que incluya medidas políticas basadas en las últimas propuestas recibidas, algo que, a nuestro juicio, tendría un efecto discreto en el sector.

La combinación entre unas valoraciones reducidas y un sector biofarmacéutico con abundantes niveles de efectivo también podría motivar la realización de nuevas operaciones de fusión y adquisición. El año pasado, la actividad de fusiones y adquisiciones en este sector cayó hasta uno de sus niveles más reducidos en una década: las operaciones realizadas representaron un total de 108.000 millones de dólares, frente a los 261.000 millones de dólares de 20197.  En consecuencia, algunos consideran que las firmas de gran capitalización podrían contar con un total de 500.000 millones de dólares en efectivo para gastar de aquí a finales de 2022.

Hasta la fecha, el sector se ha abstenido de intentar llevar a cabo operaciones de gran calado (posiblemente debido a las preocupaciones en el plano del control normativo). No obstante, las empresas de gran capitalización han manifestado su voluntad de impulsar sus languidecientes carteras de proyectos mediante adquisiciones complementarias de empresas de menor envergadura centradas en la innovación. A modo de ejemplo, podemos citar el caso de UCB, un fabricante de medicamentos para la epilepsia que anunció a mediados de enero una oferta por Zogenix, una farmacéutica especializada en medicamentos para enfermedades raras, por 1.900 millones de dólares, lo que implica una prima de aproximadamente un 70%. El acuerdo brindará a UCB acceso al fármaco de Zogenix denominado Fintepla, que se utiliza para tratar formas poco comunes de epilepsia, en un momento en el que el medicamento de UCB para combatir esta enfermedad, Vimpat, va a perder su exclusividad en el mercado estadounidense. Ante la confluencia de un número tan elevado de factores —importantes volúmenes de efectivo, unas valoraciones significativamente inferiores, unos tipos de interés reducidos y claridad en el ámbito de los precios de los medicamentos— cabría esperar un repunte considerable de la actividad de fusiones y adquisiciones este año.

Una estrategia sensata

No todos los problemas del sector biotecnológico van a desaparecer. Este año, el endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales seguramente constituirá un obstáculo para las firmas de elevado crecimiento que todavía no generen beneficios, lo que incluye a empresas en determinados segmentos del sector biotecnológico. En este contexto, consideramos que las empresas con capacidad de generación de ingresos o aquellas que se encuentran en las últimas fases de desarrollo de sus proyectos podrían estar bien posicionadas.

Con todo, no nos mostramos desalentados. La covid-19 y el consiguiente repunte del crecimiento han generado una volatilidad considerable en las rentabilidades durante los dos últimos años. En la actualidad, en vista de que esperamos que la pandemia remita, prevemos que la evolución del sector biotecnológico resultará más equilibrada. Los acontecimientos en el ámbito clínico durante los próximos 18 meses podrían contribuir a restablecer la confianza, incluidos los programas de terapia genética en el campo de la distrofia muscular, las terapias de moléculas pequeñas para la enfermedad de Huntington y los programas de inmunooncología en la esfera del melanoma y el cáncer de pulmón. El sector también tiene la vista puesta en las novedades que puedan surgir respecto de tres medicamentos orientados al tratamiento del Alzheimer, lo que podría representar una oportunidad de mercado multimillonaria. Unos datos favorables en relación con estas cuestiones podrían beneficiar a los valores de biotecnología y posibilitar que el sector vuelva a repuntar.

 

1Bloomberg, los datos reflejan unas rentabilidades totales de -20% o peores en el XBI del 27 de febrero de 2006 hasta el 27 de enero de 2022.
2Informe M&A Firepower de EY, 10 de enero de 2022.
3Regulatory Affairs Professionals Society (RAPS), a 7 de enero de 2022.
4Bloomberg, datos del 31 de enero de 2006 al 27 de enero de 2022.
5Bloomberg, datos del 8 de febrero de 2021 al 27 de enero de 2022. El SPDR S&P Biotech ETF (XBI) está concebido para replicar, en líneas generales, la rentabilidad del índice S&P Biotechnology Select Industry, un índice con ponderaciones equitativas compuesto por valores biotecnológicos cotizados en múltiples índices.
6Bloomberg, datos del 31 de enero de 2006 al 27 de enero de 2022.
7Sociedades de adquisición con fines especiales (SPAC): una sociedad cotizada constituida con el objeto de adquirir una empresa ya existente o fusionarse con ella.