Con las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 cada vez más cerca, el debate sobre los precios de los medicamentos y la reforma sanitaria va en aumento. Pero, este año, la pandemia también ha ofrecido una imagen más positiva del sector sanitario. Andy Acker, gestor de Global Life Science, Andy Acker, explica en la siguiente entrevista cómo ha cambiado el discurso político en torno a la sanidad y qué ventajas potenciales encuentra en el sector.

  Aspectos destacados:

  • La reforma sanitaria sigue siendo un eje político central, pero la pandemia de Covid-19 también ha puesto en evidencia la importancia de la medicina avanzada y el acceso a la sanidad.
  • Así, aunque el debate sobre los precios de los medicamentos y la reforma sanitaria podrían ir en aumento hasta las elecciones de noviembre y generar incertidumbre a corto plazo, creemos que las futuras políticas podrían ser más moderadas de lo esperado.
  • Por ejemplo, las reformas que reducen los costes por cuenta de los pacientes en lugar de fijar precios a los medicamentos podrían garantizar la innovación y mejorar el acceso a la sanidad. En nuestra opinión, dicho enfoque podría beneficiar tanto a los consumidores como al sector.

P: La sanidad suele ser un tema candente en las elecciones estadounidenses que a menudo provoca volatilidad en el sector. ¿Podemos decir lo mismo de las elecciones de 2020?

R: Este año, la Covid-19 y la necesidad urgente de encontrar tratamientos para el virus ha ayudado a centrar la atención en el poder de innovación de los sectores farmacéutico y biotecnológico. Para ello, actualmente hay en desarrollo más de 170 vacunas candidatas para el nuevo coronavirus, 31 de las cuales se encuentran en fase clínica, incluidos varios estudios decisivos en fase avanzada.1 De acuerdo con los datos positivos iniciales, esperamos la aprobación de al menos una vacuna a principios de 2021, seguida de otras en los meses y años posteriores. Si tenemos en cuenta que históricamente las vacunas tardaban más de diez años en desarrollarse ―y la Covid-19 apareció hace poco más de ocho meses―, el ritmo de avance ha sido impresionante.

Por tanto, aunque la sanidad sigue siendo un tema de campaña clave, la confianza con respecto al sector ha mejorado. Esto ha beneficiado a su vez a los valores del sector salud, a especialmente las acciones biotecnológicas. En el año cerrado a mediados de agosto, el índice Nasdaq Biotechnology se anotó ganancias del 11%, casi el doble de rentabilidad del índice S&P 500. Como comparación, en el mismo periodo durante las elecciones presidenciales de 2016, el sector biotecnológico cayó un 12,5%, mientras que el S&P 500 subió un 8,6% (véase el gráfico).

Años electorales: rentabilidad de los valores del sector salud

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Fuente: Bloomberg, datos del 31 de diciembre de 2015 al 15 de agosto de 2016 y del 31 de diciembre de 2019 al 14 de agosto de 2020. El índice S&P 500® refleja la rentabilidad de las acciones estadounidenses de gran capitalización y representa la rentabilidad del mercado general de renta variable de EE. UU. El índice S&P 500® Health Care Sector comprende las empresas incluidas en el índice S&P 500 clasificadas como pertenecientes al sector salud de GICS®. El índice Nasdaq Biotechnology incluye los valores de las empresas cotizadas en el Nasdaq clasificadas según el Índice de referencia de clasificación sectorial en «biotecnología» o «farmacéuticas» que también cumplen otros criterios de admisibilidad.

La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

P: ¿Significa esto que el problema político sobre la sanidad ha desaparecido?

R: No exactamente. El presidente Trump inició su presidencia con la promesa de rebajar los costes de los medicamentos. En julio, ante la inminencia de las elecciones, Trump firmó cuatro órdenes ejecutivas dirigidas a los costes de los medicamentos con receta. Dichas órdenes incluían permitir la importación de medicamentos de Canadá a EE. UU. y vincular ciertos precios de medicamentos incluidos en Medicare a los que se cobran en otros países. Además, la administración Trump se sumó al caso del Tribunal Supremo planteado por Texas y otros estados para invalidar la Ley de sanidad asequible (ACA), la ley vigente desde una década que ampliaba el acceso sanitario en EE. UU. Entretanto, el candidato demócrata Joe Biden apoya ampliar la ACA y afirma que, de ser presidente, trataría de frenar las subidas anuales de los precios de los medicamentos y el precio de los nuevos lanzamientos. En resumen, la sanidad sigue siendo un eje político central.

Pero, como sucede habitualmente, una cosa es lo que dicen los políticos y otra distinta lo que termina aprobándose. En primer lugar, mucho se ha escrito sobre que el presidente carece de autoridad para ejecutar plenamente sus propuestas y el sector farmacéutico rechazó una invitación para hablar de las políticas de Trump. En nuestra opinión, las órdenes ejecutivas son más un teatro político que iniciativas políticas reales.

El destino de la ACA es más difícil de predecir, pero el Tribunal Supremo ha fallado en contra de dos impugnaciones anteriores de la ley y los cinco magistrados responsables de dichos fallos siguen en sus puestos. Además, los republicanos no han elaborado una ley alternativa a la ACA y eliminar la cobertura sanitaria para 20 millones de estadounidenses durante una pandemia global sería desastroso.

P: ¿Qué sucedería si los demócratas ganan la Casa Blanca, junto con una mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes?

R: Si los demócratas barren en las elecciones, Biden podría enfrentarse a la ardua batalla de aprobar su propuesta más radical: poner en marcha una «opción pública» gestionada por el gobierno. Aunque el plan se sumaría (sin sustituir) a los seguros privados, habría muchos detalles que resolver, como por ejemplo si las compañías de administración sanitaria tendrían un papel como el que tienen en los programas de administración de Medicare y Medicaid.

Además, la capacidad del gobierno para reducir significativamente las tasas de reembolso podría verse limitada por la débil situación financiera de muchos hospitales sin ánimo de lucro. Una presión excesiva podría provocar quiebras de hospitales, lo que podría crear problemas de acceso a la sanidad para muchos estadounidenses.

Aun con una victoria aplastante de los demócratas, es probable que el Senado se dividiese casi a partes iguales y aprobar la controvertida futura ley podría exigir cambiar las normas de voto del Senado, sustituyendo el umbral de 60 votos necesario en la actualidad para poner fin a un debate con una mayoría simple de 51 votos, lo que tendría consecuencias políticas importantes a largo plazo. En nuestra opinión, a Biden le resultaría más fácil con medidas más graduales, como ampliar Medicaid y aumentar más las desgravaciones fiscales de la ACA.

Por lo que respecta a los precios de los medicamentos, creemos que la pandemia ha dado a las compañías farmacéuticas cierto poder de negociación. Así, aunque las promesas electorales puedan parecer extremas, en la práctica creemos que la administración Trump podría tratar de llegar a un punto intermedio para enfrentarse a lo que consideramos el problema real: el aumento de los costes por cuenta de los pacientes. De hecho, según un estudio reciente del IQVIA Institute for Human Data Science, aunque el crecimiento del precio de venta de los productos farmacéuticos estadounidenses fue del 5,2% en 2019, el crecimiento neto de los precios, que incluye los descuentos y otras reducciones de precios, fue de solo el 1,7%.2 El problema es que los pacientes a menudo no se benefician de esos descuentos ―los intermediarios de los planes tienden a quedarse el ahorro― y los copagos y las deducciones van en aumento. Creemos que esto tiene que cambiar.

P: ¿Qué sucedería si ningún partido saca mayoría?

R: Si se mantiene el statu quo, es poco probable que la situación cambie a corto plazo. Hasta ahora, el presidente Trump no ha logrado aprobar una reforma sanitaria, aun a pesar de la mayoría republicana en el Congreso. Vemos pocos indicios de que vaya a resultar más fácil, especialmente sin una mayoría de gobierno. Si Biden gana y los republicanos mantienen el control del Senado, podríamos medidas moderadas, como el restablecimiento de la financiación de los programas ACA recortada por la administración Clinton.

P: ¿Deben los inversores en el sector sanitario prepararse para hacer frente a volatilidad en los próximos meses?

R: Creemos que las acciones del sector salud podrían registrar volatilidad a corto plazo. Este otoño, los ensayos de las vacunas para la Covid-19 en fase final empezarán a presentar datos y los resultados podrían tener un gran impacto en las acciones. Además, el mercado también se mueve normalmente por el miedo a la reforma sanitaria mucho antes de que se decidan los detalles. El sistema sanitario estadounidense es complejo y las leyes finales pueden variar sustancialmente de las propuestas iniciales. Al final, creemos que ni los republicanos ni los demócratas desean perjudicar la innovación farmacéutica. Somos optimistas de que podríamos alcanzar una solución que, a la larga, limite los costes por cuenta del paciente, mejore el acceso a los medicamentos y beneficie al país y al sector a largo plazo.

Medicare: programa de seguridad social del Gobierno federal de EE. UU. que subvenciona servicios sanitarios. El plan cubre a personas mayores de 65 años, jóvenes que cumplen determinados criterios de admisión y personas con determinadas enfermedades. Medicaid ofrece prestaciones que normalmente no cubre Medicare, como atención en residencias de ancianos.

Notas a pie de página:

1 Organización Mundial de la Salud, 25 de agosto de 2020.
2 «Medicine Spending and Affordability in the United States», IQVIA Institute for Human Data Science, agosto de 2020.