Daniel Sullivan, director de Recursos naturales globales, comenta los recientes movimientos de los precios del petróleo y sus consecuencias para las empresas de recursos.

Aspectos destacados:

  • Actualmente estamos viendo cómo el mercado de materias primas tiende a autocorregirse por naturaleza. Los precios tan bajos están provocando recortes en la producción, lo que hace que los precios se recuperen.
  • Los menores precios del petróleo podrían ser beneficiosos para el medioambiente. La transición hacia la energía sostenible podría registrar un rápido impulso, ya que las compañías energéticas pelean por encontrar inversiones en energía sólidas con un ciclo de vida prolongada y una menor exposición cíclica al precio del crudo.
  • La caída de los precios de los combustibles fósiles supone también una oportunidad para que las autoridades reduzcan y reasignen las subvenciones de los combustibles fósiles a energías renovables competitivas.

Aunque el petróleo ha sufrido nueve grandes crisis en los últimos 35 años, la última ha sido realmente espectacular. La covid-19 y las consiguientes medidas de confinamiento para controlarla han provocado la destrucción de la demanda de petróleo, lo que ha hecho que el precio del crudo se ajuste a unos niveles de demanda sumamente inferiores.

Gráfico 1: Precio del petróleo West Texas Intermediate (USD por barril)

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Fuente: Bloomberg, Janus Henderson Investors, a 29 de mayo de 2020.

Esta situación se ha visto agravada por la inoportuna incapacidad de la OPEP+ para mantener la disciplina de la producción, al aumentar la demanda en marzo mientras la demanda caída. En general, el impacto en el precio del petróleo ha sido una caída de entre un 50% y un 66%, de 60 a 20,50 dólares por barril a finales de marzo. Desde entonces, la recuperación del mercado ha sido extraordinaria y el petróleo subió un 88% en mayo hasta los 35,50 dólares. Hasta el momento de redactar este documento, el mercado del petróleo ha vivido su peor mes (-54%, marzo) y su mejor mes (+88%, mayo) de los últimos 37 años. Ambos movimientos del mercado son casi el doble de los registros anteriores (-32% en octubre de 2008 y +45% en septiembre de 1990).

La revolución del petróleo de esquisto ha hecho que Estados Unidos resurja como gran productor de petróleo y contribuido al exceso de oferta que ha roto la función de equilibrio de mercado que desempeñaba la OPEP+. Tras haberse endeudado considerablemente en los últimos años, los productores estadounidenses eran reacios a recortar la producción e incluso alcanzaron un nivel récord de producción, 13 millones de barriles de petróleo al día, a finales de febrero, lo que provocó el precio negativo histórico del WTI en abril (-39 dólares), debido a la escasez de depósitos.

Los defensores de la teoría del «pico del petróleo» (que sostienen que las fuentes convencionales del petróleo de todo el mundo ya han alcanzado o están a punto de alcanzar su capacidad de producción máxima y cuyo volumen se reducirá considerablemente antes de la mitad de este siglo), tan elocuentes en los últimos tiempos, mantuvieron un clamoroso silencio cuando el mercado se inundó de petróleo, aparentemente sin nadie que pudiera usarlo y sin ningún lugar en el que almacenarlo.

¿Quiénes han salido perdiendo?

El desplome del precio del petróleo afecto significativamente a toda la cadena de suministro del petróleo, desde los productores a los suministradores, las grandes compañías integradas y las refinerías. El sector más ha afectado ha sido servicios del petróleo, que ofrece perforación especializada, fractura hidráulica (fracking) y otras actividades en yacimientos. Como consecuencia del desplome de los precios del petróleo, algunas compañías de exploración y producción de esquisto no realizarán ninguna perforación o fractura en el segundo trimestre.

El sector midstream y de infraestructuras, normalmente más estable y menos volátil, que ofrece servicios de recogida y transporte de petróleo, también se ha visto afectado por la reducción de los volúmenes, con una disminución de sus ingresos.

En el sector energético en general, el mercado de gas natural licuado global ha sufrido una caída importante de precios, con recientes ventas al contado por debajo de coste. Muchos clientes normalmente fiables han tratado de cancelar entregaras debido a la baja demanda del mercado final. La pregonada «siguiente ola» de proyectos de gas natural licuado propuestos podría tener que retrasarse.

Actualmente estamos viendo cómo el mercado de materias primas tiende a autocorregirse por naturaleza, con unos precios muy bajos que están provocando una rápida disminución de las actividades de producción y crecimiento. Tras haber reestructurado sus necios recientemente para afrontar la caída de precios de 100 a entre 50 y 60 dólares el barril, los productores luchan ahora por volverse a adaptar. La primera transición fue larga y dolorosa, ya que la negación y la inercia ralentizaron el ritmo de reestructuración necesario para lograr unos costes en torno al nivel de 40 dólares el barril. Este ciclo, con un desplome tan rápido del petróleo por debajo de los 20 dólares el barril, ha provocado una respuesta muy rápida de la industria. Las reducciones de producción están ayudando a equilibrar el mercado y, con el repunte de la demanda, el petróleo se ha recuperado ya hasta superar los 35 dólares por barril. Esta perspectiva permitirá sobrevivir a las empresas sin una exposición excesiva a deuda y a métodos de producción de alto coste.

Tras las reducciones anunciadas por la OPEP+ de unos 10 millones de barriles equivalentes de petróleo, hasta la fecha los productores de crudo no miembros de la OPEP+ han reducido sus presupuestos de bienes de equipo entre un 30% y un 40%, a lo que seguirán reducciones de producción de entre el 10% y el 20%.

¿Quiénes salen ganando?

Aunque los menores precios del combustible normalmente reducirían los costes de las familias y sectores que consumen combustible, como la aviación, en este caso las restricciones del confinamiento apenas han tenido ventajas para los consumidores y las empresas. Como es lógico, esto remitirá cuando la pandemia de covid-19 esté controlada, pero la demanda de petróleo podría ser menor a largo plazo, debido al grave impacto en las economías, las empresas y los ciudadanos.

Los beneficiarios inmediatos han sido los productores puros de gas norteamericanos, ante el aumento de los precios del gas en el New York Mercantile Exchange (NYMEX) por la menor producción de derivados de gas debido a la menor actividad del esquito.

Las empresas que ofrecen capacidad de almacenamiento de petróleo para acoger el exceso de crudo a corto plazo que no puede venderse también se han visto beneficiadas. Como resultado, las compañías de transporte de petróleo que ofrecen capacidad de depósito de crudo o producto refinado para almacenamiento marino han registrado una fuerte demanda.

¿Saldrá ganando también el medioambiente?

La transición hacia la energía sostenible para alcanzar las cero emisiones netas de carbono antes del año 2050 podría registrar un rápido impulso, ya que los macrooperadores pelean por encontrar inversiones en energía sólidas con un ciclo de vida prolongada y una menor exposición cíclica al precio del crudo. Anteriormente, unos beneficios del 7%-10% de los activos de generación de renovables se consideraba inferior a las previsiones de rentabilidades de más del 15% del petróleo y gas. El capital anteriormente previsto para proyectos de esquisto de ciclo corto podría pasar a destinarse rápidamente a inversiones en energías renovables estables a más largo plazo.

Directa o indirectamente, los gobiernos influyen en más de un 70% en las inversiones mundiales de energía y podría decirse que invertir en descarbonización consigue dos objetivos: estimular la creación de empleo y solucionar el cambio climático. La caída de los precios de los combustibles fósiles supone también una oportunidad para que las autoridades reduzcan y reasignen las subvenciones de los combustibles fósiles a energías renovables competitivas. Entre los beneficiarios de esta megatendencia están desarrolladores y productores de energías renovables, fabricantes de aerogeneradores, empresas de baterías y productores de diésel renovable. El impacto también se dejará notar en varios mercados de metales. Los vehículos eléctricos y las redes eléctricas requerirán enormes cantidades de cobre. Las materias primas de las baterías, como el níquel, el cobalto y el litio, van a beneficiarse de la transición de los motores de combustión interna a los vehículos eléctricos.

Conclusión

Los menores precios de las materias primas implican unos menores costes de insumos. En el sector agrícola en particular, los menores precios del gas son positivos para los productores de fertilizantes, por ejemplo, y los menores costes del combustible favorecen a las empresas relacionadas con el transporte de productos agrícolas. En el sector de la minería, los menores costes del petróleo producen una mejora económica para la extracción a gran escala del mineral de hierro, el cobre y el oro. Con la reapertura de la economía china, la demanda de recursos volverá a crecer.

Un posible «reseteo» permanente de la demanda tras la covid-19 y una aceleración de las fuentes de energía renovables harán que sea un periodo difícil para casi todas las compañías del sector energético. Aunque los menores precios del petróleo reducen los costes iniciales, como el estímulo económico, deberían ofrecer un beneficio más uniforme más que ofrecer una ventaja competitiva a una empresa específica.

Glosario:

OPEC+: coalición compuesta por los 14 países miembros de la OPEP y otros diez países productores de petróleo.

Macrooperadores: BP, Chevron, ExxonMobil, Royal Dutch Shell, Total.

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