La reciente volatilidad del sector tecnológico podría hacer que algunos inversores no presten atención a los potentes factores que han impulsado el crecimiento de los beneficios del sector. Sin embargo, Denny Fish, gestor de la estrategia Global technology and Innovation, afirma que una perspectiva a largo plazo es fundamental para maximizar la oportunidad que ofrece la transición a una economía mundial digital.

  Aspectos destacados

  • Aunque muchos inversores han apuntado a la reciente volatilidad para pronosticar la rotación sectorial o un cambio a las acciones value, los valores tecnológicos y de comunicaciones orientados a Internet probablemente seguirán estando entre las oportunidades de crecimiento secular más prometedoras.
  • Nos encontramos en la antesala de la cuarta revolución industrial, en la que es probable que una mayor parte de los beneficios económicos se destinen a las rentas digitales, ya que la inteligencia artificial, la nube y el aumento de la conectividad están mejorando la eficiencia en toda la economía.
  • Las últimas etapas del repunte tecnológico de este verano han evidenciado compras indiscriminadas, con pocas diferencias entre empresas relacionadas con temáticas seculares y valores puramente especulativos y empresas tradicionales que se enfrentan a obstáculos importantes.

Los valores tecnológicos no salen del foco de atención: primero, superando a las acciones en general durante buena parte de los últimos años y, después, con una rápida ola de ventas a principios de septiembre. El ascenso de los precios y las valoraciones de las acciones tecnológicas ha hecho que muchos pronostiquen por qué debemos asistir a una rotación sectorial o a un «cambio de régimen» del growth al value.

Para ser claros, esto es lo que podría suceder y respetamos el potencial de que suceda. No somos insensibles al poder de los movimientos a corto plazo del mercado, especialmente a los que pueden considerarse extremos a corto plazo. Pero creemos que nos encontramos en la antesala de la cuarta revolución industrial, ya que los beneficios económicos se están redistribuyendo a las rentas digitales, en detrimento de muchos sectores tradicionales. Y lo que es más importante, aunque los precios de muchos valores tecnológicos se han revalorizado considerablemente, muchas de las empresas de tecnología y orientadas a Internet líderes en el mercado podrían ofrecer algunos de los fundamentales más sólidos y un mayor crecimiento secular en todos los sectores de renta variable, y han logrado generar una fuerte rentabilidad financiera. Seguimos creyendo que esta divergencia podría continuar durante muchos años.

Identificar los estímulos específicos para las olas de ventas es una «ciencia inexacta», pero en caso de la reciente crisis tecnológica, hay muchos candidatos. Ante todo, la tecnología ha liderado los mercados durante la mayor parte de los últimos años. Pero, como explicamos a continuación, hay motivos para ello. Dadas las ganancias ―y, en efecto, los recientes máximos de los índices bursátiles―, las recogidas de beneficios periódicas pueden desempeñar un papel. Para los inversores con un horizonte más corto, dicho paso podría considerarse prudente, teniendo en cuenta varios riesgos, como las próximas elecciones presidenciales estadounidenses, la pandemia de covid-19 y las débiles perspectivas globales de crecimiento.

Anclaje en los fundamentales

Sin embargo, nosotros creemos que a muchos inversores les conviene mantener un horizonte a largo plazo, dados los efectos combinados de las empresas realmente especiales. El sector tecnológico lleva años forjando unos sólidos fundamentales y en 2020 muchas compañías han generado rentabilidades muy importantes en las bolsas. Las rentabilidades oscilan, pero creemos que las acciones growth se encuentran entre los activos de mayor duración que suelen encontrar formas de mantener el rumbo con los mejores modelos de negocio. Así sucede especialmente con las compañías tecnológicas relacionadas con las temáticas seculares de la inteligencia artificial, la informática en nube (cloud) y el Internet de las cosas (IoT). Estos factores complementarios constituyen la base de una economía global digital que lleva años forjándose.

Dado el creciendo de los valores tecnológicos y de Internet durante gran parte de este año, su peso en el universo de las acciones growth se ha incrementado. Aunque la inclinación de los índices growth por los valores tecnológicos ha inquietado a algunos, la contribución de las empresas de megacapitalización al crecimiento del flujo de caja y los beneficios del índice ha superado en muchos casos el ritmo al que ha aumentado su peso en varios índices de referencia.

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El poder de la cuarta revolución industrial

El fuerte comportamiento de los valores tecnológicos de este año ha provocado comparaciones poco halagüeñas con la burbuja de las puntocom de hace 20 años. Sin embargo, hay una diferencia importante: a diferencia de entonces, los valores tecnológicos actuales están cumpliendo la promesa de aportar eficiencia a las empresas y valor a los consumidores.

Muchas de esas ventajas se deben a las tecnologías que consideramos los pilares fundamentales de la cuarta revolución industrial. Al igual que el papel que desempeñaron el vapor y los semiconductores durante las anteriores etapas de innovación, los datos son el catalizador de este periodo. La información recogida mediante dispositivos con el Internet de las cosas (IoT) o la información del usuario en la web se procesa en la nube ―a menudo mediante logaritmos con inteligencia artificial― y se utiliza para tomar decisiones de negocio mejor fundadas. Aunque estos factores llevan tiempo en marcha, fueron especialmente relevantes durante la desaceleración económica de este año, ya que las empresas trataron de mantener el acceso a los clientes y asegurar que sus operaciones administrativas funcionasen de manera óptima.

Errores naturales

Los inversores aprecian finalmente las virtudes de la red y los efectos de plataforma asociados con las grandes plataformas tecnológicas que determinan estas temáticas seculares y, por tanto, el impulso generalizado en los mercados. Y lo que es más importante, sin embargo: la tecnología no es homogénea ni tiene un número previsible de ganadores y perdedores. Las últimas fases del reciente repunte tecnológico han dado muestras de compras indiscriminadas, con pocas diferencias entre las acciones vinculadas a factores a largo plazo y las que son más especulativas o tienen obstáculos transformadores negativos. En momentos como estos es cuando la gestión activa puede ser favorable.

A pesar del papel líder que desempeña la tecnología para transformar la economía, la diligencia debida adecuada sigue siendo una parte fundamental del proceso de inversión. Podrían tener que evitarse varios segmentos del sector, ya sea por su naturaleza tradicional o, en el caso de las empresas más especulativas, una senda poco visible para ampliar la ventaja competitiva y unos beneficios normales. En su lugar, el inversor debería seguir centrado en encontrar equipo directivos capaces, identificar las mejores economías subyacentes y, con la vista puesta en el crecimiento futuro, explorar los negocios adyacentes complementarios a la oferta principal de una empresa que la comunidad de inversores en general podría no apreciar todavía.

Nota: Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés): red de objetos conectados a Internet que pueden recabar e intercambiar datos.