La adopción generalizada de soluciones digitales durante los confinamientos de 2020 probablemente no va a desaparecer, ya que tanto las empresas como las familias siguen adoptando los temas basados en la tecnología que están reconfigurando la economía mundial, afirma Denny Fish, gestor del fondo Global Technology and Innovation.

Aspectos destacados:

  • Tras reaccionar a la pandemia del coronavirus aumentando las capacidades digitales, las empresas están adoptando ahora iniciativas proactivas para integrar la tecnología en todos sus modelos de negocio.
  • Mientras que las aplicaciones basadas en la nube ayudaron a las empresas en su paso al teletrabajo, otros temas seculares como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y la conectividad 5G también progresaron, pues las empresas y los consumidores buscaron ahorros y eficiencias de costes.
  • El año que viene parece favorable tanto para las acciones de crecimiento secular como para las más expuestas al ciclo a medida que la economía mundial se reabra. Sin embargo, cada categoría se enfrenta a interrogantes sobre lo que ya descuentan las valoraciones.

Hace solo un año, cuando aparecieron las primeras noticias sobre un nuevo brote de coronavirus en Asia, pocos podían haber pronosticado la duración y el nivel de perturbación económica y social que provocaría la pandemia. A pesar de todo lo sucedido, creemos que las megatemáticas tecnológicas que guían la economía mundial hacia un futuro digital no solo permanecen intactos, sino que en algunos casos incluso se han acelerado.

Primacía de la nube

Al igual que las nubes pueden traer la humedad necesaria para que los ecosistemas prosperen, la nube digital permite que otras tecnologías transformadoras florezcan. La mejora de la eficiencia en cuanto a escalabilidad y capacidades analíticas producida por el paso a la informática en nube (cloud) es lo que está revelando el poder de la inteligencia artificial, el Internet de las cosas (IoT) y, más recientemente, el despliegue de la conectividad 5G.

Aunque cada uno de estos temas seculares se desarrollará durante años, la nube se puso a prueba en 2020. Con el confinamiento de la sociedad, las empresas se esforzaron por mantener la interacción con los clientes y sus operaciones administrativas. En esta etapa «reactiva», las empresas participaron en juego de guerra en tiempo real, para determinar cómo la nube podía ayudarles a mantener la continuidad del negocio en un entorno de teletrabajo. Los que carecían de aplicaciones en la nube se apresuraron a adoptarlas, mientras que muchos otros con poca o nula huella digital fracasaron.

Las empresas han entrado ahora en la que consideramos es una fase más «proactiva» del desarrollo digital impulsado por la pandemia. Con el aumento de las expectativas de estructura híbrida de teletrabajo y un creciente número de transacciones comerciales en Internet, los equipos directivos ahora tienen que adaptar sus modelos de negocio para prosperar en este nuevo entorno. La adopción de estos cambios puede llevar varios años, lo que implica que el reciente aumento de la demanda de servicios en nube que permiten el teletrabajo no es ni mucho menos algo pasajero. La durabilidad de la nube como temática de inversión resulta evidente por el hecho de que incluso con el fuerte aumento del uso de este año, la penetración de la nube sigue por debajo de una cuarta parte de las oportunidades del mercado.

De cara a 2021 y más allá

Creemos que la forma más coherente de generar rentabilidades superiores en la inversión en tecnología consiste en identificar a las mejores compañías con tecnologías de vanguardia que ayudarán a redefinir el comercio y la interacción social en un plazo de tres a cinco años. Aunque el futuro sigue siendo positivo para nuestros temas seculares preferidos, 2021 también puede ser un año prometedor para los valores de crecimiento cíclico. Estas compañías tecnológicas están más expuestas a los ciclos económicos y, por tanto, deberían beneficiarse de la reapertura de la economía mundial. Cabe señalar que, pese a su carácter cíclico, empresas como los fabricantes de microchips y los procesadores de pagos también se benefician de este cambio digital, pues creemos que sus mínimos cíclicos serán cada vez más elevados, a medida que sus productos se generalicen en la economía mundial.

También creemos que el año 2021 será favorable para las empresas que se beneficien de la vuelta a la normalidad. Las plataformas de citas de Internet, por ejemplo, registraron una sorprendente demanda durante los periodos de confinamiento y esperamos que sus perspectivas mejoren aún más cuando la gente vuelva a sentirse más cómoda con las citas en persona.

Aunque la nube se situó en un primer plano durante los confinamientos, creemos que la pandemia ha impulsado a los equipos directivos para identificar formas de integrar la inteligencia artificial en las funciones de operaciones principales y administrativas, para mejorar la resiliencia del negocio. Otras megatemáticas se han visto menos afectadas por la pandemia. La capacidad del Internet de las cosas para recopilar datos, que pueden almacenarse y analizarse mediante una nube gracias a la inteligencia artificial, no para de crecer. Esto debería completarse con el despliegue del 5G. Aunque es un proceso gradual y aún falta por determinar muchas aplicaciones de consumo, su promesa de automatización y optimización de la producción va muy rápido.

Confianza en la propia brújula

Durante buena parte del año pasado, los mercados de renta variable estuvieron dominados por los valores de crecimiento secular. Más recientemente, ante el creciente optimismo sobre la vacuna contra la covid-19, también han aumentado las perspectivas de los valores tecnológicos cíclicos. La tensión entre estas dos clases continúa. Admitimos que las valoraciones en ciertos subsectores seculares basados en la tecnología se han estirado. Por otra parte, los valores de crecimiento cíclico descuentan la promesa de reapertura económica. Ambos presentan riesgos. Si la economía se reabre satisfactoriamente y las expectativas de los tipos de interés aumentan, las valoraciones de los valores growth a largo plazo podrían verse perjudicadas. Por el contrario, si los datos siguen empeorando en el nuevo año, las recientes ganancias de los valores de crecimiento cíclico podrían revertirse.

Aunque estos riesgos no son nuestro escenario principal, los inversores no deben perderlos de vista. Creemos que la mejor formar de avanzar es fijar la brújula hacia el verdadero norte del futuro de la tecnología, definido por los temas seculares de la nube, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y la conectividad 5G. Sin embargo, hay sitio dentro de una asignación a tecnología para los valores de crecimiento secular y la clave para obtener rentabilidades coherentes es lograr el equilibrio adecuado entre las dos clases. Pero centrarse en los temas de crecimiento secular más prometedores y en las empresas con las ventajas competitivas más duraderas solo requiere pequeños ajustes en la cartera de cada uno para compensar la evolución económica y los cambios de valoración. En cambio, una asignación concentrada en los temas cíclicos a plazo requeriría un reposicionamiento más marcado a medida que el ciclo económico y las primas del mercado vayan cambiando.

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