Nick Sheridan, gestor de fondos de renta variable europea, explica por qué 2021 podría ser el año del estilo value a medida que las economías se recuperan de la pandemia del coronavirus.

Aspectos destacados:

  • En 2020 el estilo growth volvió a superar al value, espoleado por el programa europeo de estímulo fiscal de 1,85 billones de EUR, una inyección de «dinero gratis» que los inversores han utilizado para adquirir acciones y sectores que consideraban atractivos en términos de crecimiento.
  • No obstante, a medida que las economías empiezan a recuperarse de la pandemia del coronavirus y conforme los efectos negativos sobre el PIB comienzan a moderarse, creemos que las acciones value podrían pasar al primer plano.
  • Pese a suscribir la opinión de que las perspectivas para 2021 son más halagüeñas, los riesgos podrían incrementarse al tiempo que los costes de la pandemia del coronavirus empiezan a cristalizar.

Durante casi una década, la pugna entre value y growth se ha saldado con una mayoría de victorias a favor de las acciones growth. 2020 ahondó en esa línea, y por cuarto año consecutivo las acciones growth superaron a las value, algo simbolizado por el superior comportamiento relativo del Índice MSCI EMU Growth Net Return respecto al Índice MSCI EMU Value Net Return por un margen del 14,37% .1 ¿Pero cuál fue la causa de esto en 2020?

La política fiscal impulsa al growth

El coronavirus, declarado pandemia mundial el 11 de marzo de 2020, ha provocado efectos muy notables en el día de día de las personas. Mientras casi todos los países iban adoptando medidas de cierre general de sus economías y limitación de movimientos para frenar la expansión de la enfermedad, personas y empresas se vieron obligadas a cesar la actividad, lo que ha pasado factura a la economía mundial. Muchos bancos centrales de todo el mundo intentaron paliar esto inyectando cantidades ingentes de financiación en el sistema; así, el Banco Central Europeo aprobó un programa de compras por la emergencia de la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) por importe de 1,85 billones de EUR dirigido a adquirir enormes cantidades de valores del sector privado y público para apoyar financieramente a la economía y aliviar los efectos de las restricciones. En resumen, los bancos centrales regalaron «dinero gratis» y los inversores (minoristas) lo recibieron de buena gana, destinándolo a comprar acciones y sectores que a su juicio ofrecían potencial de crecimiento. Dado que los sectores/empresas growth dependen en general menos del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para estimular la demanda de sus productos, y sus beneficios guardan, por tanto, una menor correlación con la actividad económica, estas acciones gozaron de mayor favor que las value.

¿Puede el value volver a resurgir?

Ante esta situación, ¿cabe deducir que los inversores value deberían darse por vencidos, admitir que las medidas de valoración ya no funcionan y batirse discretamente en retirada? En mi opinión, la respuesta es rotundamente no. ¿Por qué? Por una sencilla razón: La COVID‑19 es algo transitorio, y como tal, sus efectos negativos sobre el PIB amainarán. A medida que las economías y los inversores entren en una fase de recuperación, creemos que el value volverá probablemente al primer plano.

El «dinero gratis» ofrecido por los bancos centrales es una cuestión algo más problemática, pero si uno considera probable un repunte de la inflación —y ciertamente así lo creen los inversores en oro y en criptomonedas— entonces, al menos en términos relativos, el value debería beneficiarse.

¿Por qué podría repuntar la inflación?

Esta es una pregunta de difícil respuesta y probablemente merezca un artículo entero. De forma sucinta, la Teoría Monetaria Moderna, de admitirse, añadiría probablemente más leña al fuego de la inflación; algo similar ocurriría como resultado de un aumento de las barreras al comercio, la decisión de las empresas de adquirir sus suministros más cerca de casa o la inflación salarial. Además, la posibilidad de que una fuerte recuperación de la demanda post COVID‑19 se encuentre con una oferta anémica debido al cierre de las empresas durante la pandemia también podría azuzar la llama de la inflación. Estos factores, bien de forma individualizada o combinados, podrían provocar un rebrote de la inflación.

Todo lo mencionado presupone que la valoración actual de las acciones denominadas growth es adecuada, y no una señal de una burbuja como la de 1999‑2000, lo que sería problemático para los inversores demasiado expuestos a esta área. En este tema el debate sigue abierto.

Prudente optimismo

En comparación con 2020, prevemos que las perspectivas para este año sean más positivas. A medida que las vacunas se desplieguen, las economías y la confianza empresarial deberían recuperarse, mientras que los tipos de interés seguirán previsiblemente en niveles bajos — lo que ayudará a reducir el riesgo vinculado a la deuda. Y considerando los niveles de endeudamiento actuales y al alza de empresas y gobiernos, no es poca cosa.

No obstante, a medida que los costes de la pandemia empiecen a cristalizar, los riesgos aumentarán. Si las empresas sienten la necesidad de fortalecer su posición financiera, las rentabilidades para los inversores podrían verse menguadas. Si las empresas deciden recomprar más acciones para autocartera, esto también podría presionar las rentabilidades a la baja. Los particulares podrían decidir que necesitan un mayor colchón de efectivo, aumentando el ahorro a costa de reducir el gasto, lo cual tendría el efecto de contraer la demanda agregada. Así pues, aunque nos parece muy probable que 2021 nos deje un recuerdo más grato que 2020, los riesgos no han desaparecido del todo.

1 Fuente: Bloomberg. Rentabilidades del índice, expresadas en euros, del 31 de diciembre de 2019 al 31 de diciembre de 2020. La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

Glosario de términos

Acción growth: acción de empresas que los inversores prevén que crecerán a un ritmo muy por encima del crecimiento medio del mercado.

Teoría Monetaria Moderna (TMM): teoría macroeconómica que propone que la capacidad de gasto de un gobierno no está limitada por la recaudación fiscal y otros ingresos nacionales, pues el gobierno controla su propia divisa y puede decidir, por tanto, imprimir más dinero para financiar la política fiscal.

Acción value: acción de empresas que el mercado y/o los inversores consideran infravaloradas.

Inflación salarial: aumento de los salarios nominales, lo que implica que los trabajadores reciben una mayor remuneración.