Los gestores de carteras Jeremiah Buckley y Mike Keough comentan los factores fundamentales que a largo plazo podrían ser más importantes que la incertidumbre provocada a corto por las próximas elecciones.

   Aspectos destacados:

  • Aunque las nuevas políticas que resulten de un cambio de gobierno tendrán efectos en todos los sectores y empresas, creemos que los inversores harían bien en mirar más allá de las próximas elecciones y enfocarse más en los factores a largo plazo que determinan la economía estadounidense.
  • Hay varios factores que siguen respaldando unas perspectivas constructivas de los mercados de renta variable, principalmente los prometedores avances en el desarrollo de una vacuna contra la covid-19 y el continuo respaldo monetario de la Reserva Federal estadounidense (Fed).
  • Sin embargo, es probable que la volatilidad continúe. Creemos que será importante centrarse en empresas que se beneficien de las nuevas temáticas de inversión, unos balances sólidos y ventajas competitivas a largo plazo, tanto en la renta variable como en la renta fija, factores que creemos que serán más importantes para el inversor a largo plazo que la incertidumbre a corto plazo provocada por las elecciones.

Ha sido un año de continua volatilidad en el mercado, en el que la economía inicia ahora la senda de la recuperación. A medida que nos acercamos a las elecciones presidenciales estadounidenses, los inversores se enfrentan a otra dosis de incertidumbre, mientras evalúan la posibilidad de una presidencia y poder legislativo unificados o divididos, y las consiguientes repercusiones políticas.

Aunque las nuevas políticas seguramente tendrán efectos en todos los sectores y empresas, creemos que hay factores más determinantes para los mercados financieros, como los avances en el descubrimiento de una vacuna contra la covid-19, la reapertura de la economía y el continuo apoyo monetario de los bancos centrales globales. Por tanto, nos parece que los inversores harían bien en mirar más allá de las próximas elecciones y enfocarse más en los factores a largo plazo que determinan la economía estadounidense y las perspectivas para los mercados de renta variable y renta fija.

Las políticas del gobierno seguirán respaldando a las empresas y los mercados financieros.

Las rápidas medidas de marzo aplicadas por los gobiernos y los bancos centrales de todo el mundo han contribuido enormemente a cerrar la brecha entre la repentina desaceleración económica y la reapertura gradual de la economía. El gobierno estadounidense y la Reserva Federal (Fed) inyectaron en los mercados enormes cantidades de estímulo fiscal y monetario, además de liquidez, lo que dio lugar a una de las recuperaciones más rápidas de los mercados tras una recesión que se recuerda.

Más recientemente, el presidente Jerome Powell presentó el nuevo marco de objetivo de inflación media de la Fed. Esto, junto con las directrices a futuro (forward guidance) de la Fed de mantener los tipos bajos para contribuir a una recuperación económica sostenida, garantizará en nuestra opinión el mantenimiento de una política flexible durante un largo periodo. Independientemente del resultado de las elecciones, no esperamos que este apoyo disminuya hasta que la economía se recupere.

Hasta la fecha, los tipos más bajos y las compras directas de bonos por parte de la Fed han provocado una caída de los tipos de interés ―y, por tanto, del coste del capital de las empresas― hasta mínimos históricos, donde probablemente se mantendrán durante mucho tiempo. Muchas empresas han logrado obtener el capital que tanto necesitaban para sostener sus negocios, mientras que algunas han aplazado o interrumpido las recompras de acciones, lo que ha aumentado la tesorería en sus balances. También es importante señalar que los equipos directivos centrados en mantener un balance saneado han podido evitar ofertas de capital dilutivas, para mayor tranquilidad de los inversores en renta variable.

Los avances en el descubrimiento de una vacuna y las nuevas temáticas de inversión, estímulos para los mercados

La continua incertidumbre económica y volatilidad del mercado ha elevado considerablemente la tasa de ahorro personal, ya que el enorme aumento del desempleo llevó a los inversores a buscar la seguridad de las posiciones de tesorería durante la fase bajista del mercado. A medida que la economía y los resultados corporativos se recuperan, hay posibilidades de que ese dinero ―tanto de las empresas como de los consumidores― se destine a los mercados de renta variable.

Además, el entorno de tipos de interés bajos ha seguido aumentando el atractivo de los dividendos de las acciones y las rentabilidades de los flujos de caja. Dado que los inversores siguen ávidos de ingresos, esto podría suponer un respaldo adicional tanto para las acciones como para los bonos corporativos. Entretanto, los avances en el desarrollo de posibles vacunas contra la covid-19 siguen siendo alentadores. La recuperación bastante rápida de los mercados y la continua fortaleza de los precios de las viviendas también han contribuido a afianzar el patrimonio de los consumidores, lo que podría resultar en una mayor confianza para gastos importantes en los próximos trimestres.

Por último, hemos visto como varias temáticas de inversión han surgido y se han acelerado durante la volatilidad de este año. El aumento de la demanda de plataformas de software en nube (cloud) mediante tecnología para hacer posible el teletrabajo y la rápida adopción del comercio electrónico son dos temas que han beneficiado a ciertas compañías. Creemos que las empresas capaces de invertir y/o que van a beneficiarse de estas temáticas seguirán generando oportunidades de crecimiento de la renta variable.

Aunque vemos una cierta volatilidad a corto plazo en distintos mercados conforme nos acercamos a las elecciones, es importante dar un paso atrás y pensar en qué punto del ciclo a largo plazo nos encontramos. Tras una recesión, el ciclo de crédito empieza a dejar atrás los mínimos cuando la recuperación económica se afianza y las empresas comienzan un proceso de reparación de sus balances que les llevará varios años. Al reducirse el riesgo de crédito de esas empresas, este estímulo sostenido a menudo puede provocar reducciones de diferenciales y oportunidades de rentabilidades atractivas.

El programa de expansión cuantitativa de la Fed también ha respaldado a los mercados de renta fija, aunque sus compras de bonos corporativos han tenido un impacto más positivo en el mercado de crédito investment grade. Esto ha hecho que algunos bonos con calificación BB ofrezcan diferenciales atractivos y oportunidades de valor relativo; seguimos viendo oportunidades en los títulos con calificación BBB, así como en muchos emisores high yield de mayor calidad, con calificación BB.

Enfoque en los fundamentales

Dado el efecto en la situación económica de la incertidumbre provocada por la covid-19, creemos que a ambos partidos (republicanos y demócratas) les conviene seguir apoyando a los mercados financieros, los consumidores y la economía. Este apoyo, junto con el desarrollo de una vacuna y la infraestructura para su distribución, podrían ayudar aún más a la recuperación económica. Aunque somos optimistas, es probable que la volatilidad continúe, no solo hasta las elecciones, sino también durante la fase de recuperación. Por tanto, creemos que es importante mantenerse activos y enfocados en empresas con unos balances sólidos, flujos de caja y ventajas competitivas a largo plazo, tanto en la renta variable como en los bonos corporativos. Creemos que estas características, junto con otros factores fundamentales, como la política monetaria y fiscal, probablemente resulte más importante para los inversores a largo plazo que cualquier otra incertidumbre que provoquen las elecciones.

Glosario:

Ciclo de crédito: incremento y reducción cíclicos del acceso al crédito (préstamo) a lo largo del tiempo, con su consiguiente impacto en la actividad económica.

Diferenciales: diferencia entre la rentabilidad de los bonos corporativos y la de bonos del Estado equivalentes.

Expansión cuantitativa: política monetaria poco convencional utilizada por los bancos centrales para estimular la economía aumentando la cantidad de dinero total en el sistema bancario.

Política monetaria y fiscal: se denomina «política fiscal» a la política de un gobierno relacionada con la fijación de los tipos impositivos y los niveles de gastos. Es independiente de la política monetaria, que normalmente corre a cargo de un banco central. La austeridad fiscal consiste en subir impuestos y/o recortar el gasto para tratar de reducir la deuda pública. La expansión fiscal (o «estímulo») consiste en aumentar el gasto fiscal y/o reducir los impuestos.

Calificación crediticia: puntuación otorgada a un prestatario según su solvencia. Puede aplicarse a un gobierno o empresa, o a una de sus deudas u obligaciones financieras específicas. Las entidades que emiten bonos investment grade tendrían normalmente una mayor calificación crediticia que las que emiten bonos high yield. La calificación la otorgan normalmente las agencias de calificación crediticia, como Standard & Poor’s o Fitch, que utilizan puntuaciones estandarizadas como «AAA» (alta calificación crediticia) o «B-» (baja calificación crediticia). Otra agencia de calificación crediticia muy conocida, Moody’s, utiliza un formato algo distinto: Aaa (alta calificación crediticia) y B3 (baja calificación crediticia).