Alison Porter, Graeme Clark y Richard Clode, miembros del equipo de Tecnología Global con sede en el Reino Unido, analizan los efectos del coronavirus en las empresas tecnológicas y comparten su visión a corto plazo sobre el sector, así como las implicaciones que podría tener en la cartera.

Aspectos clave:

  • Los trastornos del virus en la cadena de suministro tecnológica probablemente sean menores y se puedan gestionar, ya que nos encontramos actualmente en temporada baja en lo que respecta a demanda de tecnología.
  • Las carteras del equipo tienen una exposición limitada a las áreas más afectadas, como smartphones y automoción.
  • Algunas áreas se están beneficiando, entre ellas la infraestructura en la nube, que fomenta la demanda para trabajar desde casa; no obstante, a largo plazo podría acelerar la tendencia hacia la automatización de procesos.

Nosotros, como inversores en tecnología, nos centramos en las tendencias de crecimiento secular a largo plazo, pero como gestores activos también realizamos una evaluación dinámica de todos los riesgos que amenazan a nuestras carteras, incluido el actual brote de coronavirus. Ese riesgo ha estado más concentrado en China hasta hace poco, debido a los estragos que ha causado en el mercado bursátil el creciente temor a una pandemia mundial. Las rentabilidades han marcado nuevos mínimos a raíz de la demanda de “activos refugio”, entre ellos los valores del Tesoro estadounidenses, lo cual también apunta a una inquietud creciente en torno al crecimiento mundial y la posibilidad de sufrir una recesión derivada de este “shock” económico emergente.

El papel de China en la tecnología global

El argumento planteado anteriormente sobre los temores a una guerra comercial entre EE. UU. y China también se aplica aquí: China representa un porcentaje relativamente pequeño del gasto en tecnología en el mundo. Para muchas grandes  empresas tecnológicas, especialmente en los sectores de Internet y software, China supone una parte ínfima de su demanda final, y tampoco cuentan con una cadena de suministro allí propiamente dicha.

Sin embargo, para otros subsectores, por ejemplo el de los semiconductores y o el hardware, China no solo representa una parte importante de la demanda final de algunas empresas tecnológicas que operan allí, sino también de su cadena de suministro. Hemos visto empresas como Apple que se han mostrado prudentes al moderar sus previsiones tras el brote de coronavirus. Nuestro trato diario con diversas empresas tecnológicas nos permite conocer puntualmente la última hora en China, y creemos que los avances logrados hasta la fecha son alentadores. Después de la demorada vuelta al trabajo el 10 de febrero, tras la celebración del Nuevo Año chino, muchas fábricas (excepto las ubicadas en Wuhan) han vuelto a abrir sus puertas, la mano de obra ha regresado y la logística de las materias primas y los productos terminados se ha reanudado sin problemas. Aunque las fábricas tardarán algún tiempo en alcanzar su capacidad óptima y todavía existe el riesgo de que alguna se vea afectada por un brote del virus en sus instalaciones, actualmente nos encontramos en temporada baja en lo que respecta a demanda de tecnología, lo cual nos lleva a creer que los estragos del virus en la cadena de suministro probablemente sean limitados y se puedan gestionar.

Impacto en la demanda mundial

En el ámbito de la demanda, existen más incógnitas, por ejemplo, acerca de con qué rapidez se recuperará la situación y en qué medida las políticas de estímulo que podría adoptar el gobierno chino sostendrán la economía. Los principales mercados finales, como las industrias de automoción y de smartphones, se han visto gravemente afectados, mientras que, en el comercio electrónico, la intersección con el mundo físico y la necesidad de entrega en mano del producto también han provocado fuertes caídas. Todavía no hemos visto un descenso de los pedidos en la cadena de suministro, pero sería razonable suponer que, cuando las empresas tengan una idea más clara de la demanda, de su capacidad en la cadena de suministro y de la canalización de existencias, probablemente ajusten los pedidos para los próximos dos meses.

Implicaciones para la cartera

No ajustamos nuestras carteras basándonos en “shocks” de demanda temporales. En líneas generales, tenemos una exposición limitada a las áreas que se han visto más afectadas, como hemos señalado antes, dado nuestro mayor interés por las megatendencias a largo plazo asociadas a la transformación de Internet, la infraestructura de nueva generación, la digitalización de pagos y la inteligencia artificial (IA). En algunas áreas, el virus ha tenido una incidencia positiva en la demanda de tecnología, como los juegos y apuestas online, debido al aumento de los días festivos en algunos países y los cierres de escuelas, así como a las herramientas de colaboración laboral para empleados que se han visto obligados a trabajar desde casa y cancelar sus viajes de negocio. En ambos casos, se precisará una mayor inversión en infraestructura en la nube. A más largo plazo, prevemos que el temor al coronavirus no hará sino acelerar la tendencia actual de automatización de la producción, dada la contracción de la población activa en China y la inflación salarial.

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Fuente: Getty Images

Solo el tiempo lo dirá

Fuera de China, la situación sigue siendo mucho más manejable. Indudablemente, en el peor escenario (una pandemia mundial), el impacto económico sería significativo y, dada la fragilidad de la economía mundial, podría arrastrar al mundo a una recesión. Ese panorama, de momento, sigue siendo muy improbable, y los informes que hemos elaborado “in situ” sobre diversas empresas de tecnología en China nos permiten confiar en que, si se implantan las medidas adecuadas, el virus se pueda contener. La historia nos enseña que este tipo de brotes de virus han causado efectos limitados a largo plazo en los mercados y las empresas. No obstante, nosotros, como depositarios del capital de los clientes, no bajamos la guardia y revisaremos el posicionamiento de nuestras carteras cuando sea oportuno.

La alusión a empresas o valores específicos en este informe se realiza a efectos meramente informativos y no debe interpretarse como una recomendación para comprar o vender dichas empresas o acciones.

Notas:

Transformación de Internet: la tenencia hacia el entretenimiento a la carta en música, TV, juegos y apuestas acelerará la migración

de la publicidad al soporte digital. Las compras, las páginas de citas, la formación académica y los viajes seguirán trasladándose a Internet.

Infraestructura de nueva generación: este tema está estrechamente ligado a la apuesta del equipo de inversión por la inteligencia artificial, al ser la próxima tendencia en computación. Esto comprende la infraestructura en la nube (prestación de servidores, almacenamiento, una red y software de visualización) que se precisa para gestionar servicios de TI de forma remota, mediante el arrendamiento de estas instalaciones por parte de proveedores de servicios especializados que operan en Internet.