¿Cómo cambian las oportunidades en la renta variable asiática tras la covid-19?

Aspectos destacados

  • El coronavirus ha acentuado la creciente brecha entre las empresas que pueden considerase «ganadoras» y el resto del mercado, y los inversores están dando de lado a los mercados bursátiles de países con posiciones fiscales* más débiles.
  • En general, la renta variable asiática ha caído con fuerza, mientras que la bolsa china ha resistido especialmente bien.
  • Aunque pueda suponer un duro golpe a corto plazo para las empresas y las economías asiáticas, no creemos que la covid-19 vaya a alterar el potencial de crecimiento a largo plazo que ofrece Asia.

Al igual que en otras regiones, hemos visto que en Asia la covid-19 ha acelerado o acentuado algunos de los cambios, tensiones y desafíos ya evidentes antes de que apareciera el virus. Incluso cuando la crisis remita, algunas de estas probablemente tengan efectos a más largo plazo en cómo interactuamos y ofrecemos oportunidades de inversión.

En primer lugar, los modelos de negocio de Internet y con pocos activos con respecto al valor de sus operaciones ha resistido mejor por ahora, al sufrir muchos menos trastornos en su negocio actual. Por ejemplo, los hábitos de consumo y las actividades diarias se han adaptado al mayor tiempo en casa, lo que ha provocado un aumento de los servicios de streaming, juegos de ordenador y comercio electrónico en general.

En segundo lugar, la relación entre EE. UU. y China ha vuelto a empeorar, con una marcha atrás en los avances logrados tras la primera fase del acuerdo comercial. A día de hoy, se dice que EE. UU. reclamará que China le compense por el origen y el impacto global de la covid-19. Igualmente preocupante es la decisión del Gobierno de EE. UU. de aplicar restricciones a proveedores de la compañía tecnológica china Huawei, aludiendo a cuestiones se seguridad nacional, a lo que China probablemente responderá con algunas represalias.

En tercer lugar, los mercados bursátiles de los países más emergentes de Asia menos capaces de ofrecer apoyo fiscal para impulsar sus economías, como India, Indonesia y Filipinas, han sido algunos de los más perjudicados, a pesar de su atractiva demografía y sus interesantes casos de consumo a largo plazo.

¿Cómo ha cambiado el virus la actitud hacia la renta variable asiática?

En general, la mayoría de las clases de activos que conllevan cierto riesgo se han vendido desde los máximos del mercado de enero y febrero, y no sorprende que la renta variable asiática, junto con la renta variable de otros mercados emergentes, haya caído con fuerza en lo que va de 2020, aunque se ha recuperado en cierta medida desde los mínimos de marzo, especialmente China. La clase de activos de la renta variable asiática ha sufrido salidas de capital, pero la entrada de capital a China ha sido relativamente favorable en general (desde el inicio del año hasta el 13 de mayo, véase el gráfico); uno de los principales motivos ha sido el mayor peso del índice de referencia del país en índices globales como el MSCI Emerging Markets Index.

LA REGIÓN REGISTRA SALIDAS DE CAPITAL, PERO CHINA SIGUE SIENDO FAVORABLE

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Fuente: EPFR Global, Citi Research. Flujos acumulados en 52 semanas de los fondos de renta variable de Asia excepto Japón hasta el 13 de mayo de 2020. La ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) incluye Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Birmania, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.

El año 2020 empezó con optimismo, tras la resolución de la guerra comercial entre EE. UU. y China, pero la continua sucesión de noticias inicialmente sobre el virus en China, justo antes de las vacaciones del Año Nuevo Lunar, provocó debilidad en el mercado. Esta se expandió, al igual que el virus, al resto de la región y por todo el mundo, cuando el impacto económico total de la covid-19 empezó a hacerse evidente. Hemos visto una respuesta fiscal sin precedentes a la crisis en EE. UU. y, aunque Asia también ha ofrecido una importante respuesta monetaria y fiscal*, no ha alcanzado la magnitud de algunos grandes países desarrollados.

Ha habido algunos éxitos a la hora de contener el virus, pero también indicios de una «segunda ola» en países como China y Corea del Sur. Evidentemente, el impacto total en la economía de algunos países podría ser más pronunciado. De momento, la evidencia sugiere que el distanciamiento social y los cambios en el comportamiento y los patrones de consumo anteriores al virus podrían propiciar una larga recuperación en algunos sectores. En nuestra opinión, aunque el impacto económico total podría ser temporal, las tendencias a más largo plazo deberían volver a la normalidad. Dicho de otro modo, Asia podría seguir con su fuerte crecimiento económico en los próximos años, tras sufrir una fuerte ralentización o incluso contracción de su producto interior bruto (PIB) en 2020. Y lo mismo pensamos sobre los beneficios corporativos: aunque probablemente se debilitarán en 2020 y algunos sectores podrían tardar más tiempo en recuperarse, confiamos en la probabilidad de que muchas empresas vuelvan a registrar un crecimiento superior de los beneficios.

Ganadores y perdedores: la importancia de la solidez de los balances

A corto plazo, el virus ha tenido un impacto importante en algunos ámbitos estructurales* de crecimiento en Asia, especialmente los viajes y sectores relacionados con el turismo, pero también en otros segmentos de consumo discrecional. Algunos de ellos se recuperarán relativamente rápido, pero a otros podría costarles más volver a los niveles anteriores a la covid-19 y las valoraciones deberán que ajustarse en consecuencia.

El distanciamiento social implica una reducción del número de asientos en oficinas, restaurantes y lugares de ocio, mientras que los medios de transporte también se verán afectados. Muchas empresas que ofrecen servicios por Internet han prolongado su liderazgo durante la crisis y parece que seguirán prosperando, siempre y cuando mantengan sus ventajas competitivas (y barreras de entrada).

De forma similar, varias empresas asiáticas que suministran componentes vitales a la cadena de suministro de tecnología global han resistido bien durante la crisis y también están bien posicionadas de cara al futuro. Las condiciones más duras están dejando en evidencia las fortalezas y debilidades de los balances corporativos; las empresas con menos deuda y sólidas posiciones de efectivo tienen más probabilidades de registrar valoraciones superiores en el contexto actual y en un futuro próximo.

Las temáticas de inversión se mantienen y la población joven es fundamental para el crecimiento

No vemos cambios significativos en las temáticas de inversión que prevalecerán tras la crisis. Sin embargo, la covid-19 ha provocado un aumento de los riesgos macroeconómicos, que varían considerablemente de unos países a otros dentro de la región. Por tanto, vemos oportunidades más interesantes en países desarrollados de Asia y el norte de Asia, incluidas China, Taiwán y Corea del Sur. Somos menos positivos con respecto al sudeste asiático y creemos que los anteriores fuertes motivos de inversión en India están perdiendo cierta fuerza como resultado de la crisis. Aunque la crisis ha provocado agitación de los mercados en todo el mundo, creemos que las oportunidades de crecimiento estructural más atractivas en Asia siguen intactas, en los sectores de tecnología y consumo. Dado que Asia se beneficia de su enorme población joven con una renta creciente, esta demografía está generalmente más dispuesta a adoptar nuevas tecnologías y cambiar su estilo de vida. Un factor que será más importante que nunca en el mundo posterior a la covid-19.

* Política/respuesta fiscal: medidas que adopta un gobierno para influir en las condiciones económicas, al reducir/aumentar el gasto público y/o subir/bajar los impuestos.
* Política/respuesta monetaria: las políticas de un banco central, para tratar de influir en el nivel de inflación y crecimiento de una economía. Conlleva el control de los tipos de interés y la oferta monetaria.
* Crecimiento estructural: cambio significativo más permanente en cómo funciona un país, sector o mercado, alentado generalmente por acontecimientos importantes como la innovación tecnológica, la oferta y la demanda de recursos.

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