Más allá de la volatilidad electoral

Aspectos destacados

  • Las elecciones estadounidenses de 2020 llegan en un momento crucial, en el que la evolución de la pandemia de covid-19 sigue siendo una incógnita y las perspectivas económicas son inciertas.
  • Por tanto, las acciones estadounidenses podrían registrar un aumento de la volatilidad en los próximos meses, mientras los mercados asimilan un contexto macroeconómico complicado y los posibles cambios en Washington, D.C.
  • Pero las caídas de los mercados relacionadas con las elecciones a menudo tienen más que ver con el miedo que con las políticas reales y podrían generar oportunidades para invertir en empresas de gran calidad a valoraciones atractivas.

Ante la inminencia de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020, los mercados están analizando las probabilidades de una victoria demócrata o republicana y el consiguiente impacto en las acciones. Desde 1960, el índice S&P 500® ha registrado rentabilidades positivas en los meses anteriores a unas elecciones presidenciales en el 80% de los casos y normalmente ha generado ganancias en los doce meses siguientes, sin apenas diferencias entre qué partido gana (véase la tabla de abajo). Como sabemos, la pandemia de covid-19 ha complicado la situación en 2020, pues las acciones estadounidenses se hundieron en los primeros meses del año con la propagación del brote, recuperándose después cuando los bancos centrales proporcionaron enormes estímulos y las medidas de confinamiento económico se relajaron. Ante la incógnita sobre la evolución que seguirá la pandemia, las elecciones llegan en un momento crucial, pero las políticas que resulten de las elecciones en los próximos meses y años podrían ser menos problemáticas de lo que se teme.

RENTABILIDAD DE LAS ACCIONES DURANTE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE EE. UU.
El índice S&P 500 normalmente ha generado ganancias en los meses previos a las elecciones y en los doce meses siguientes:

Fuente: Bloomberg, septiembre de 2020, Janus Henderson Investors. La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

Un contexto macroeconómico saturado

Ya hemos visto claramente cómo algunas acciones han subido o bajado tras los datos de los sondeos electorales. Durante el verano, los denominados «valores azules» ―acciones de empresas que podrían beneficiarse si gana el candidato demócrata, Joe Biden― subieron ante la importante ventaja en los sondeos del anterior vicepresidente.1 Pero la pandemia global y la crisis económica resultante han enturbiado la situación de fondo. Fijémonos, por ejemplo, en el sector salud. Tanto el presidente Trump como Biden se han referido a la adopción importantes reformas en el sistema médico estadounidense, con políticas que reducirían los precios de los medicamentos con receta. En el pasado, propuestas así han perjudicado a las acciones del sector salud durante los periodos electorales, como vimos en 2016.2 Pero este año, el sector, concretamente los valores biotecnológicos, se han comportado mejor que el mercado en general, al asumir el desafío del desarrollo de vacunas y tratamientos contra el virus que provoca la covid-19.3

El masivo estímulo proporcionado por la Reserva Federal como respuesta a la pandemia ha sido otro factor dominante. Con la rentabilidad del bono del Tesoro de EE. UU. a diez años casi en mínimos históricos actualmente, las empresas en rápido crecimiento ―muchas de las cuales ofrecen plataformas digitales cuya demanda se ha disparado en un mundo caracterizado por el distanciamiento social― han registrado un aumento del valor de su beneficio futuro y su flujo de caja. Al mismo tiempo, la fuerte caída de la economía mundial ha perjudicado a las empresas cuyas perspectivas están vinculadas a las previsiones económicas. Así pues, la diferencia de rentabilidades entre estas empresas ha sido inusualmente grande y podría mantenerse hasta que el crecimiento económico mejore o los tipos suban, independientemente del resultado de las elecciones (véase el gráfico abajo).

EL GROWTH SUPERA AL VALUE
Otro indicio de las tendencias del año ha sido que las empresas en rápido crecimiento (acciones growth) se han comportado mejor que las empresas dependientes del ciclo económico (acciones value) por una diferencia sin precedentes.

Fuente: Bloomberg, datos mensuales del 31/12/1990 al 31/8/2020. La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

Promesas electorales frente a legislación

Independientemente de quien gane las elecciones, restablecer el crecimiento económico será probablemente una prioridad de la Casa Blanca. Pero cada uno de los candidatos tendría una estrategia distinta para alcanzar ese objetivo. Trump, por ejemplo, ha propuesto aplazar impuestos laborales, reduciendo el tipo máximo del impuesto de plusvalías y manteniendo el del impuesto de sociedades en el 21% (que rebajó desde el 35% con la Ley de rebaja fiscal y empleo de 2017). Por su parte, Biden afirma que aumentaría el gasto en infraestructuras, financiándolo con una subida del impuesto de sociedades (28%) y más impuestos para las familias ricas. Además, se espera que Trump siga adoptando leyes favorables para sectores como los combustibles fósiles y la banca, mientras que Biden ha prometido realizar grandes inversiones en energías verdes y en ampliar la asistencia sanitaria estatal.

A primera vista, estas propuestas podrían señalar que algunos sectores, como la energía y las finanzas, se comportarían bien con Trump en el gobierno, mientras que las renovables y algunas industrias prosperarían con Biden en la presidencia. Sin embargo, a largo plazo, el impacto podría tener más matices y dependerá claramente de los detalles de las políticas. Pensemos en la energía: Biden se ha propuesto eliminar las emisiones de carbono de la generación de energía eléctrica para el año 2035, como parte de un plan de energías limpias de 2 billones de dólares que también aceleraría la adopción de vehículos eléctricos y mejoraría la eficiencia energética de los edificios. En general, estas iniciativas podrían considerarse negativas para las compañías de petróleo y gas. Pero, en nuestra opinión, no supondría el fin de esas industrias. Al contrario, creemos que el petróleo y gas seguirían siendo claves en una transición energética que durará décadas y que el valor de los oleoductos y gasoductos, refinerías y otros activos de carbono actuales en realidad podrían aumentar si se reduce la inversión en combustibles fósiles.

También es importante recordar que, gane quien gane, la Casa Blanca necesitará contar con el apoyo del Congreso para hacer realidad las propuestas electorales. Aunque los demócratas logren la denominada «ola azul» ―llevándose la presidencia y obteniendo la mayoría en el Congreso―, tendrían que hacerse cambios importantes en las normas de voto del Senado para poder aprobar leyes transformadoras. Por tanto, aunque puedan hacerse algunas reformas rápidas, los grandes cambios serían más lentos, si es que se producen.

Volatilidad a corto plazo, oportunidades a largo plazo

Sin embargo, los mercados temen lo desconocido y podrían mostrarse inquietos a medida que nos acerquemos al día de las elecciones. Un resultado incierto ―o impugnado― el 3 de noviembre también podría afectar a las acciones. Pero los inversores deberían tener en cuenta que estos vaivenes normalmente duran poco. En la noche de la victoria de Trump en 2016, los contratos de futuros del S&P 500 se hundieron un 5%, registrando su caída máxima diaria. Al día siguiente, el índice cerró la sesión con ganancias.4 Cuando la Ley de salud asequible (ACA) se estaba debatiendo en 2009, las acciones de algunas de las compañías de gestión sanitaria en EE. UU. Cotizaban a menos de seis veces su beneficio futuro (estimación del beneficio de una empresa para periodos futuros), por el temor a que los beneficios e ingresos se vieran afectados.5 Pero la ACA terminó siendo una oportunidad de crecimiento para el sector, ya que más de 20 millones de personas obtuvieron cobertura por primera vez con esta ley, cubiertas al 100% por planes del sector privado. Actualmente, la valoración media del grupo es de 15 veces el beneficio futuro.6

Este tipo de operaciones provocadas por el miedo ―que no tienen en cuenta los fundamentales― pueden generar oportunidades atractivas para invertir en empresas con balances sólidos y productos y servicios innovadores. Esas empresas podrían prosperar mucho después del resultado de las elecciones y podrían beneficiar a los inversores que miran más allá de la volatilidad y se mantienen enfocados en el análisis bottom up.

 

 

1 https://www.cnn.com/2020/09/02/investing/joe-biden-stock-market-donald-trump/index.html

2 Bloomberg. Los datos muestran las rentabilidades del S&P 500 Health Care (Sector) del 31/12/2015 al 31/10/2016.

3 Bloomberg. Los datos muestran la rentabilidad total en lo que va de año de los índices Nasdaq Biotechnology y S&P 500 a 10 de septiembre de 2020.

4 https://www.reuters.com/article/usa-stocks/us-stocks-futures-slide-as-trump-wins-u-s-presidential-election-idUSL1N1DA10L, Bloomberg. Datos a 9/11/2016.

5 Bloomberg, datos correspondientes a UnitedHealth Group y Anthem a 31 de marzo de 2009.

6 Bloomberg, datos del S&P 500 Managed Health Care (subsector) a 10 de septiembre de 2020.

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Este documento recoge las opiniones expresadas por el autor en el momento de su publicación y podrían ser diferentes de las de otras personas/equipos de Janus Henderson Investors. Cualquier instrumento, fondo, sector e índice citados en este artículo no constituyen ni forman parte de ninguna oferta o solicitud para comprar o vender alguno de ellos.

 

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