Paul O’Connor, responsable del equipo de multiactivos del Reino Unido, analiza si los mercados pueden continuar desafiando la gravedad en 2020, según avanzamos hacia el final de los estímulos.

La resiliencia de la tolerancia de los inversores al riesgo en 2019 fue impresionante dadas las constantes rebajas del crecimiento mundial y los acontecimientos geopolíticos adversos cada vez más diversos: la persistente cuestión de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la disputa comercial entre Estados Unidos y China, la agitación social de Hong Kong y el proceso de destitución del presidente Trump, entre otros.

Sin embargo, muchas de estas cuestiones surgieron por primera vez en 2018, año que resultó decepcionante para las rentabilidades de los inversores en la mayoría de las clases de activos. Tomando los dos años juntos, percibimos que buena parte del auge de los mercados financieros en 2019 solo fue una compensación de las pérdidas del año anterior (véase el Gráfico 1). La situación general al respecto corresponde a un mercado bursátil alcista extenuándose, en que numerosos índices regionales —Estados Unidos aparte— apenas han avanzado realmente en los dos últimos años.

Gráfico 1: numerosos índices bursátiles regionales apenas han avanzado desde 2017

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Fuente: Bloomberg, Janus Henderson Investors, del 31 de diciembre de 2017 al 15 de diciembre de 2019. Notas: índices MSCI World ex US, MSCI EM y MSCI US, rentabilidades totales, con base reajustada a 100 en la fecha de inicio. La rentabilidad pasada no es indicativa de rentabilidades futuras.

Factores impulsores a la baja, obstáculos al alza

En general, existen ciertamente algunas razones fundamentales por las que sería de esperar que el alza del mercado bursátil muestre signos de fatiga. Por una parte, la enorme expansión monetaria que definió el entorno de los mercados financieros tras la crisis ha llegado más o menos a su fin. Si bien prevemos más expansión cuantitativa1 y más rebajas de los tipos de interés de los bancos centrales de todo el mundo, auguramos que el aumento de sus efectos a partir de ahora será moderado. Además, el crecimiento global continúa ralentizándose. De la misma forma que los impulsores clave que potenciaron el alza del mercado se están fatigando, los obstáculos geopolíticos están intensificándose.

Gráfico 2: las tasas de desempleo ya se encuentran en mínimos históricos

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Fuente: Bloomberg, OCDE, Janus Henderson Investors, de diciembre de 1983 a diciembre de 2019.

Más bajos, pero durante más tiempo

Si bien toda esta situación podría parecer sombría, consideramos poco realista esperar un crecimiento sólido sostenido en una fase tan avanzada de la expansión económica global, en que la política monetaria parece agotada y el desempleo se encuentra en mínimos históricos en todo el mundo (véase el Gráfico 2). De hecho, la actitud de las empresas y los

consumidores es inusualmente moderada para esta fase de la expansión. En lugar del habitual auge de fin de ciclo de los instintos, asistimos a niveles moderados de percepción económica que parecen acordes con unas tasas de crecimiento modestas, pero que ofrecen, en clave más positiva, más esperanza de que la expansión económica sea inusualmente prolongada.

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Esperamos miniciclos

Si bien percibimos que el alza del mercado es inusualmente prolongada en el caso de los activos de riesgo, es de esperar que su duración se cobre un peaje. Creemos que la situación general del mercado de los dos últimos años es una guía razonable de lo que podría esperarse en 2020: rentabilidades moderadas y brotes ocasionales de la volatilidad del mercado. En lugar de grandes oscilaciones sostenidas del dinamismo macro, las políticas y la confianza de los inversores, puede que resulte correcto prepararse para miniciclos que duren unos pocos trimestres.

Los inversores están coqueteando con el tipo de rotación temática que esperaríamos en este tipo de situación en el mercado: salida de estrategias escépticas de crecimiento a favor de temas reflacionarios orientados al crecimiento. Las señales tentativas de estabilización macroeconómica y el incipiente optimismo de cara a un posible alto el fuego en el conflicto comercial entre Estados Unidos y China han sido catalizadores clave de esta rotación en el mercado.

Ahora brilla el sol, pero hay nubes en el horizonte

Las evidencias parecen respaldar la visión de que los datos económicos están evolucionando de la forma necesaria para prorrogar la rotación proclive al crecimiento en los mercados financieros. Sin embargo, nuestro optimismo a corto plazo se ve compensado por el reconocimiento de determinadas vulnerabilidades en la economía mundial que se ciernen sobre la perspectiva más a largo plazo:

  1. La baja inflación sigue siendo un síntoma duradero de la ineficacia de las políticas de los bancos centrales y una amenaza para los márgenes de beneficios de las empresas al restringirse los mercados de trabajo.
  2. Aunque seguimos confiando en que la incertidumbre en torno a las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China amaine en cierta medida en 2020, esta evolución no despejará por completo la falta de certeza geopolítica que se cierne sobre las perspectivas.
  3. La economía china sigue ralentizándose, lo cual es reflejo de la evolución global y nacional. Sin embargo, si bien esperamos más estímulos de las políticas chinas en los próximos meses, sus responsables todavía priorizan la estabilidad financiera frente a los estímulos a gran escala, por lo que la mejora del crecimiento en 2020 podría ser aun así modesto.
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Mercado alcista, por el momento

La extraña combinación de una recuperación cíclica prolongada que se enfrenta a sólidos obstáculos estructurales se traduce en una situación económica complicada para los mercados financieros en 2020. Seguiremos vigilantes del riesgo de que algunos de estos factores adversos dé al traste con la moderada recuperación cíclica prevista, si bien también percibimos margen para evoluciones al alza por sorpresa si la recuperación gana vigor.

Los riesgos para nuestra hipótesis central parecen considerables y simétricos según avanza el nuevo año.

Glosario

Mercado alcista: mercado financiero en que los precios de los valores suben de precio, concretamente, durante un periodo prolongado; lo contrario de un mercado bajista.

Política monetaria: conjunto de las políticas de un banco central, orientadas a influir en el nivel de inflación y crecimiento de una economía. Incluye el control de los tipos de interés y la oferta monetaria.

Expansión cuantitativa: política monetaria no convencional que emplean los bancos centrales para estimular la economía impulsando el volumen total de dinero presente en el sistema bancario.

Volatilidad: tasa y grado en que el precio del título de una cartera, un valor o un índice sube y baja. Si el precio oscila al alza y a la baja con fuerza, presenta una volatilidad elevada. Si el precio evoluciona más lentamente y en menor medida, su volatilidad es menor. Se emplea como medida del grado de riesgo de una inversión.