Alison Porter, Graeme Clark y Richard Clode, gestores del fondo Global Technology, explican por qué el sector tecnológico parece bien posicionado para enfrentarse a la incertidumbre provocada por el coronavirus y, desde su posición de gestores activos, inciden en que están totalmente enfocados en la solidez financiera de las empresas.

     Aspectos destacados:

  •  Ante la incesante volatilidad del mercado, el equipo sigue centrado en compañías tecnológicas de alta calidad con sólidos flujos de caja y balances.
  • En crisis anteriores, la fortaleza de los balances de las compañías tecnológicas ha sido un factor clave de la rentabilidad superior del sector con respecto a la renta variable en general.
  • Las grandes compañías tecnológicas están ayudando a movilizar a los países en su lucha contra el virus y haciendo posible que la vida continúe, lo que podría dar como resultado un debate más equilibrado sobre la futura regulación tecnológica.

 

Vivimos tiempos extraordinarios. Lamentablemente, el Covid-19 ha alcanzado la masa crítica global y Occidente ha demostrado menor capacidad que Oriente (p. ej., China, Corea del Sur y Singapur) para contener su propagación, lo que ha provocado una pandemia y el confinamiento de los países. El impacto económico a corto plazo de estos aislamientos no tiene precedentes; ya se está viendo en el sector del turismo, pero a la larga todos los sectores se verán afectados. La guerra del petróleo entre Arabia Saudí y Rusia no hace sino agravar la tensión económica.

El shock de demanda resultante no tiene paragón en la historia reciente. El confinamiento nacional de China nos dio cierta idea de la gravedad del desplome de la demanda, pero, en retrospectiva, el ejemplo chino es extraordinario por su brevedad comparado con los países occidentales (lo que para China fueron semanas, para los segundos serán meses). Un shock de demanda igual de grave y más prolongado en Occidente amenaza la supervivencia de muchas empresas, sobre todo los pequeños negocios. Con la pérdida de muchos puestos de trabajo en el horizonte, los bancos centrales y gobiernos han igualado el ritmo acelerado del mercado bursátil en reacción a esta amenaza. Esto ha provocado el desplome más rápido del mercado global de la historia y una vuelta a las medidas de estímulo al nivel de la crisis financiera global en apenas un mes.

Por naturaleza, las pandemias han tendido a tener una duración limitada y creemos que es razonable esperar que, a la larga, el virus podrá frenarse con éxito; la gente volverá a trabajar, las escuelas reabrirán y el mundo en que vivimos y la economía global volverán a algo parecido a la normalidad.

coronavirus and hand pushing away

Fuente: Getty Images

Reevaluar la solidez financiera

Sin embargo y de momento, como gestores activos, hemos de evaluar el impacto a corto plazo en los fundamentales de las empresas en que invertimos y someter a pruebas de tensión las hipótesis sobre los balances y flujos de caja de nuestras inversiones. Todo esto, para asegurarnos de que pueden sobrevivir en los próximos tres a seis meses, sin daños permanentes o estructurales en sus perspectivas de inversión.

Afortunadamente para el sector tecnológico, como llevamos señalando desde hace años, las compañías tecnológicas exhiben los balances más sólidos de todos los sectores desde la crisis financiera global. En particular, los valores tecnológicos más grandes (megacaps) presentan algunos de los mayores balances de caja neta. En crisis anteriores, la fortaleza de los balances de las compañías tecnológicas ha sido un factor clave de la rentabilidad superior del sector con respecto a la renta variable en general. El presidente Trump ya ha destacado el riesgo moral de rescatar empresas que durante años han financiado recompras de acciones recurriendo al endeudamiento y han quedado en una posición más débil para sortear la tormenta económica actual.

Valores tecnológicos con abundante tesorería

tech cash flow vs sectors

Fuente: Credit Suisse, 11 de marzo de 2020.

Nota: Los datos mostrados corresponden a los índices sectoriales del MSCI World, excluido el sector financiero.

Caja neta: caja total en el balance menos deuda. Caja neta como porcentaje de la capitalización bursátil: caja neta como porcentaje del valor de las acciones de la empresa (capitalización bursátil).

Muchas compañías tecnológicas también han realizado importantes recompras de acciones en los últimos años, pero fundamentalmente financiándolas mediante flujo de caja en vez de deuda. La bolsa está haciendo una rápida criba entre las empresas para determinar cuáles serán vulnerables a esta restricción crediticia. Nuestro proceso de inversión sigue enfocado en compañías tecnológicas de alta calidad con sólidos flujos de caja y balances.

El papel de la gestión activa

Los mercados no son perfectos y, en estas condiciones extremas, podemos ver desajustes en las valoraciones de las acciones con respecto a los fundamentales de las empresas, especialmente con algoritmos que dominan la negociación de mercado, aplican filtros cuantitativos y venden objetivamente. Cualquier compañía con altos niveles de deuda probablemente se verá castigada aunque su deuda venza dentro de muchos años y su negocio tenga relativa capacidad de resistencia y adaptación.

Los gestores activos pueden aprovechar su experiencia y profundo conocimiento de sus inversiones y los mercados para ver más allá de los números generales y evaluar el verdadero perfil de riesgo de una empresa. Las propias empresas pueden ayudar siendo pragmáticas por lo que respecta a la liquidez y la comunicación con los inversores. Un buen ejemplo ha sido la actualización de Uber de la semana pasada (19 de marzo), en la que la compañía expuso claramente la solidez de su balance y liquidez en varios escenarios graves de recesión prolongada, lo que provocó un fuerte repunte de la cotización de la acción.

Hemos forjado estrechas relaciones con los equipos directivos de los valores en los que invertimos a lo largo de los años. El compromiso proactivo con las cuestiones medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) ayuda a promover el diálogo, lo que ha resultado muy valioso en estos tiempos difíciles y nos permite ofrecer asesoramiento sobre la mejor forma de comunicarse con los inversores y tranquilizar al mercado.

Atentos a los indicios de recuperación

Uber ofreció también algo menos evidente, pero muy importante, en la lucha contra esta crisis: esperanza. Hong Kong fue uno de sus primeros mercados que se vieron afectados por el virus, pero también uno de los primeros en recuperarse. Uber ya ha recuperado buena parte de su negocio, desde los mínimos, pues los ciudadanos de aquel país empiezan ya a volver al trabajo. Esto tiene su reflejo en la tendencia de recuperación general que empezamos a ver en China, con el fin del confinamiento y la incipiente normalización de la economía. Diferentes sectores se están recuperando a ritmos distintos y, aunque en general seguimos por debajo de los niveles anteriores al virus, hay algunos segmentos, como los smartphones, que han vuelto prácticamente a niveles normales. Aunque en Occidente estamos muy lejos, la recuperación llegará y los mercados lo preverán. Entretanto, estamos listos para aprovechar las oportunidades de inversión, asegurando que la mayoría de nuestras carteras invierten en compañías tecnológicas de gran calidad con sólidos balances.

Las compañías tecnológicas ayudan en la lucha contra el virus

Curiosamente, dado el reciente escrutinio regulatorio de las «grandes tecnológicas», son estas mismas empresas las que se han situado en el foco para ayudar a movilizar a los países a luchar contra el virus y permitir que la vida continúe. Todos nosotros estamos usando ahora herramientas de trabajo a distancia, entrega a domicilio de alimentos y comunicaciones electrónicas para cumplir con las instrucciones de «distanciamiento social». Esta pandemia ha trastocado mucho nuestra vida, pero imaginemos lo peor que habría sido sin compañías como Amazon, Microsoft, Google y Facebook. Por consiguiente, los gobiernos empiezan a reconocer las ventajas que pueden ofrecer estas tecnologías, lo que podría dar lugar a un debate más equilibrado sobre la futura regulación tecnológica.

La esperanza es eterna.

Glosario:

Balance: estado financiero que resume los activos, pasivos y el capital social de una empresa en un momento determinado. Cada apartado da una idea a los inversores de lo que tiene y debe una empresa, así como la cantidad invertida por los accionistas. Se denomina balance por la ecuación contable: activos = pasivos + capital social.

Recompra de acciones: la recompra de acciones por parte de una empresa, reduciendo así el número de acciones en circulación. Permite a los accionistas existentes poseer un mayor porcentaje de la empresa. Normalmente es señal del optimismo de la empresa sobre el futuro y una posible infravaloración del capital de la empresa.

Precio-beneficio: el ratio precio-beneficio se calcula dividiendo el precio de la acción actual entre el beneficio por acción.

Caja neta: se refiere a la caja total en el balance menos deuda.

Deuda neta: muestra cuánta deuda tiene una empresa en su balance, comparado con sus activos líquidos; es decir, cuánta caja quedaría si la empresa paga todas sus deudas.

Liquidez: capacidad para comprar o vender un valor o activo en particular en el mercado. Se denominan activos «líquidos» aquellos que pueden negociarse fácilmente en el mercado (sin provocar una variación importante del precio).