A pesar de que los niveles de precios sin precedentes de los activos de mayor riesgo sugieren que podrían venir tiempos mejores, Nick Maroutsos, director de renta fija global, considera que la recuperación completa de la pandemia podría llevar más tiempo de lo esperado, lo que justifica la continuidad de las políticas monetarias y fiscales extremadamente acomodaticias.

  Aspectos destacados

  • Los malos datos económicos y los problemas en la distribución de las vacunas probablemente significan que el regreso a la normalidad está más lejos de lo que descuentan los boyantes mercados de bonos corporativos y renta variable.
  • A pesar de que el pronunciamiento de la curva de tipos de los bonos del Tesoro invita al optimismo, creemos que la economía estadounidense seguirá necesitando una flexibilidad monetaria y fiscal generosa —algo que probablemente se conseguirá con la alianza entre el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, y la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen—.
  • Habida cuenta de que los precios de los activos de mayor riesgo son elevados y las rentabilidades de los bonos del Tesoro exiguas, probablemente los inversores tendrán que tirar de creatividad para acceder al nivel de diversificación que por lo general cabría esperar de una asignación a bonos.

En los últimos meses se han producido varios acontecimientos que podrían incidir en el entorno de la inversión. El cambio de administración en Washington, el control del poder legislativo por parte de los demócratas y la conclusión en Europa del proceso del Brexit tendrán repercusiones sobre las políticas y los mercados. Sin embargo, estos acontecimientos se ven eclipsados por la persistencia de la pandemia de y por la contundente respuesta de los principales bancos mundiales.

Los activos de mayor riesgo han repuntado tras la aprobación de múltiples vacunas. Esto sugiere que probablemente ya hemos superado el ecuador del periodo de la pandemia. Sin embargo, tal y como evidencian los problemas de distribución de la vacuna, creemos que el «regreso a la normalidad» puede tardar más de lo esperado. Además, cuando lo consigamos, los inversores entenderán que la «normalidad» será diferente, dado que probablemente los hábitos de consumidores y empresas habrán cambiado de forma permanente.

A pesar del optimismo del mercado, ya se vislumbran las turbulencias que probablemente caracterizarán a la salida de la pandemia. Los datos económicos estadounidenses se moderaron a finales de año y el Reino Unido ha impuesto de nuevo medidas de confinamiento domiciliario para combatir una nueva variante del virus. Esto sucede en el peor momento, dado que las empresas británicas se enfrentan a la carga adicional de adaptarse a un nuevo régimen comercial con Europa. Sin embargo, la incertidumbre asociada al Brexit se ha disipado y se ha logrado evitar el peor escenario posible.

En EE. UU., una nueva administración suele significar modificaciones políticas capaces de alterar el panorama económico. Si bien eso también es cierto en el caso de esta transición, creemos que cualquier iniciativa de la Administración Biden se verá eclipsada por la influencia masiva que la Fed continúa ejerciendo sobre las perspectivas para la economía y los mercados financieros del país.

Es muy probable que el presidente del banco central, Jerome Powell, encuentre una voluntariosa aliada para el mantenimiento de la política acomodaticia en su predecesora, Janet Yellen, cuando esta asuma el mando del Departamento del Tesoro. Creemos que la reiterada petición de la Fed de una mayor expansión fiscal finalmente se cumplirá con este nombramiento y que la alianza Powell-Yellen podría dar lugar a un nivel de cooperación sin precedentes entre la Fed y el Tesoro. Probablemente se requerirán estímulos a corto plazo hasta que la economía pueda reabrir de forma segura, pero en nuestra opinión, incluso cuando llegue ese momento, la política acomodaticia se mantendrá durante más tiempo de lo que muchos creen. Es probable que este persistente nivel de respaldo económico explique el reciente pronunciamiento de la curva de tipos de los bonos del Tesoro.

No nos preocupa el reciente avance de las rentabilidades de los bonos del Tesoro a más largo plazo. Después de todo, alimentan la expectativa de crecimiento económico. Por otra parte, la Fed ha anunciado que no tolerará una subida mucho mayor de los tipos. Creemos que cuando la economía se normalice, la Fed estará dispuesta a aceptar unas rentabilidades ligeramente superiores, pero que reaccionaría rápidamente para contener una aceleración en un contexto de venta masiva de títulos del Tesoro. A pesar de que el control de la curva de tipos sigue sobre la mesa, creemos que los diferenciales globales limitarán las rentabilidades, ya que los inversores extranjeros volverían a asignar capital a bonos del Tesoro para aprovechar los diferenciales de rentabilidad. Algo parecido podría ocurrir en el plano doméstico, dado que el aumento de las rentabilidades de los títulos del Tesoro ofrece una alternativa a las clases de activos de mayor riesgo para los inversores centrados en las rentas.

Las elevadas valoraciones tanto de los títulos del Tesoro como de los activos de mayor riesgo hacen que muchos se pregunten si los bonos ofrecerían sus tradicionales ventajas de diversificación en caso de una corriente de ventas de la renta variable. Nosotros compartimos esta preocupación, dado que observamos múltiples fuentes de riesgo. Dado que no existe demasiado margen para un rebote, no creemos que merezca la pena que los inversores mantengan en cartera títulos del Tesoro a más largo plazo, en particular porque los bonos son la clase de activos más en riesgo en caso de una normalización económica más rápida de lo esperado.

El potencial de diversificación existe, pero es probable que los inversores en bonos tengan que ampliar sus miras para encontrarla. Varios países desarrollados ofrecen rentabilidades similares a las de los bonos del Tesoro, pero puede que tengan que rebajar sus tipos de referencia antes que la Fed, debido a las condiciones económicas.

Rentabilidad: el nivel de ingresos de un valor, expresado normalmente como tipo porcentual. Para un bono, la rentabilidad simple se calcula dividiendo el cupón pagado entre el precio actual del bono.

Curva de tipos: La curva de tipos traza la rentabilidad de los bonos de diversos vencimientos, desde los más cortos hasta los más largos. Por lo general, los bonos a largo plazo pagan rentabilidades superiores. La curva se pronuncia cuando aumenta la diferencia de rentabilidad de los bonos a largo plazo respecto de sus homólogos a corto plazo.