El muy racional ―y a veces no tan racional― mundo de la inversión tecnológica

Aspectos destacados

  • Aunque muchos inversores han apuntado a la reciente volatilidad para pronosticar la rotación sectorial o un cambio a las acciones value, creemos que los valores tecnológicos y de comunicaciones orientados a Internet siguen estando entre las oportunidades de crecimiento más prometedoras.
  • Nos encontramos en la antesala de la cuarta revolución industrial, en la que podría destinarse una mayor parte de los beneficios económicos a las rentas digitales, ya que la inteligencia artificial, la nube y el aumento de la conectividad están mejorando la eficiencia en toda la economía.
  • La volatilidad es inherente a los mercados de renta variable, pero creemos en tratar de identificar las empresas resilientes con una generación de flujo de caja constante y las que están vinculadas a las temáticas que definen la cuarta revolución industrial.

Los valores tecnológicos no salen del foco de atención: primero, superando a las acciones en general durante buena parte de los últimos años y, después, con una rápida ola de ventas a principios de septiembre. El ascenso de los precios y las valoraciones de las acciones tecnológicas aumento que hemos visto ha hecho que muchos pronostiquen por qué debemos asistir a una «rotación sectorial» o a un «cambio de régimen del growth al value».

Para ser claros, esto es lo que podría suceder y respetamos el potencial de que suceda. No somos insensibles al poder de los movimientos a corto plazo del mercado, sobre todo porque pueden considerarse extremos a corto plazo.  Pero creemos que nos encontramos en la antesala de la cuarta revolución industrial, ya que los beneficios económicos se están redistribuyendo a las rentas digitales, en detrimento de muchos sectores tradicionales. Y lo que es más importante, aunque los precios de muchos valores tecnológicos se han revalorizado considerablemente, varias empresas de tecnología y orientadas a Internet líderes en el mercado ofrecen algunos de los fundamentales más sólidos y un mayor crecimiento a largo plazo en todos los sectores de la renta variable, lo que ha dado lugar a una fuerte rentabilidad financiera.  Seguimos creyendo que esta evolución podría continuar durante muchos años.

Anclaje en los fundamentales

Creemos que la tecnología tiene unos fundamentales sólidos desde hace varios años y no ha sido hasta hace poco que los inversores han empezado a entender la magnitud de esta oportunidad. Los valores growth son de los activos de mayor duración (empresa con un flujo de rendimientos durante un largo periodo de tiempo). Así sucede especialmente con las compañías tecnológicas relacionadas con las temáticas seculares de la inteligencia artificial, la informática en nube (cloud) y el Internet de las cosas (IoT). Estos factores complementarios constituyen la base de una economía global digital que lleva años forjándose.

El atractivo del perfil de crecimiento de la tecnología aumentó durante la desaceleración económica de 2019 y ha vuelto a aumentar este año, ya que las ofertas de la tecnología han ayudado a las empresas y familias a sortear los trastornos provocados por la pandemia de covid-19. Lo que también ayudó a las grandes compañías tecnológicas y de Internet a superar la ola de ventas de principios de este año fueron las aparentes características defensivas, dados sus modelos de negocio resilientes y fuertes balances.

Este contexto es necesario para poner en perspectiva las valoraciones actuales. Algo inherente a los valores growth es la expectativa de que los beneficios de las empresas prometedoras al final terminarán por integrarse en el precio de la acción. Este fenómeno se magnifica por el actual desastre que pesa sobre la economía mundial, mientras que las acciones que pueden demostrar que han crecido tiene demanda.

Dado el creciendo de los valores tecnológicos y de Internet durante gran parte de este año, su peso en el universo de las acciones growth se ha incrementado. Aunque la inclinación de los índices growth por los valores tecnológicos ha inquietado a algunos, la contribución de las empresas de megacapitalización al crecimiento del flujo de caja y los beneficios del índice ha superado el ritmo al que ha aumentado su peso en varios índices de referencia.

LOS VALORES TECNOLÓGICOS DE CRECIMIENTO TIENEN LO QUE MERECEN
La mayor cuota que representan los valores tecnológicos de mayor crecimiento tanto en el índice growth de gran capitalización como en los índices generales de gran capitalización ha aumentado considerablemente; unas posiciones de liderazgo que se ven alentadas por un crecimiento de las ventas y beneficios sin parangón.


Fuente: Bloomberg, datos anuales a 31 de diciembre de 2019. El índice Russell 1000 incluye más del 90% de la capitalización bursátil total de todos los valores cotizados del mercado de renta variable estadounidense. El índice Russell Growth mide el segmento growth del índice, incluidas las empresas cuyas cotizaciones tienen unos ratios precio-beneficio más altos y unas tasas de crecimiento de los beneficios previstas más altas. El índice Russell 1000 Technology Growth se compone de compañías tecnológicas pertenecientes al segmento growth. La tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) es la tasa de rentabilidad que sería necesaria para que una inversión crezca desde su saldo inicial hasta su saldo final, presuponiendo que los beneficios se reinvierten al final de cada año de vigencia de la inversión. La rentabilidad histórica no constituye una garantía de rentabilidad futura.

El poder de la cuarta revolución industrial

El fuerte comportamiento de los valores tecnológicos de este año ha provocado comparaciones poco halagüeñas con la burbuja de las puntocom de hace 20 años. Sin embargo, en nuestra opinión, existe una diferencia importante: a diferencia de entonces, las compañías tecnológicas actuales parecen estar ofreciendo eficiencias importantes a las empresas y valor a los consumidores.

Muchas de esas ventajas se deben a las tecnologías que consideramos los pilares fundamentales de la cuarta revolución industrial. Al igual que el papel que desempeñaron el vapor y los semiconductores durante las anteriores etapas de innovación, los datos son el catalizador de este periodo. La información recogida mediante dispositivos con el Internet de las cosas (IoT) o la información del usuario en la web se procesa en la nube ―a menudo mediante logaritmos con inteligencia artificial― y se utiliza para tomar decisiones de negocio mejor fundadas. Aunque estos factores llevan tiempo en marcha, fueron especialmente relevantes durante la desaceleración económica de este año, ya que las empresas trataron de mantener el acceso a los clientes y asegurar que operaciones administrativas funcionasen de manera óptima. En este sentido, la digitalización de las empresas se ha adelantado, en algunos casos en años.

Los valores tecnológicos también han subido por el reconocimiento de que el mercado objetivo total de muchas de sus ofertas probablemente ha aumentado. Grupos enteros de consumidores que hasta entonces habían dudado en interactuar con la economía digital no han tenido más remedio que aumentar su participación durante los prolongados confinamientos. Esto es especialmente evidente en la creciente actividad del comercio electrónico, el aprendizaje y el trabajo a distancia, así como el ocio por Internet.

Dado que los datos son la moneda de la cuarta revolución industrial, este aumento de la actividad probablemente ha reforzado las posiciones competitivas de las grandes plataformas de Internet que ya han invertido en las tecnologías necesarias para sintetizar la información obtenida del creciente uso de una inteligencia comercial viable. Y aunque este año se ha producido una importante aceleración, creemos que todavía nos encontramos en la fase inicial de este cambio digital. Esperamos que el despliegue de la infraestructura 5G en los próximos años ayude a mantener el pulso.

Errores naturales

Al igual que muchos inversores tardaron en reconocer la oportunidad que ofrecían las grandes plataformas tecnológicas que impulsan estas temáticas a largo plazo, también cometieron el error habitual de abordar el sector como algo homogéneo. No lo es. Las últimas fases del reciente rally tecnológico han dado muestras de compras indiscriminadas, con pocas diferencias entre las acciones vinculadas a factores a largo plazo y las de empresas tecnológicas tradicionales probablemente condenadas a ver cómo se debilitan sus mercados finales que un día fueron lucrativos.  Las estrategias de inversión con un enfoque único solo agravan las cosas.

A pesar del papel líder que desempeña la tecnología para transformar la economía, la diligencia debida adecuada sigue siendo una parte fundamental del proceso de inversión. En nuestra opinión, deberían evitarse varios segmentos del sector, debido a los obstáculos negativos a la transformación en el caso de las compañías tradicionales o, para los valores más especulativos, la poca visibilidad de los beneficios.  En su lugar, el inversor debería seguir centrado en encontrar equipos directivos capaces, entendiendo las economías de la unidad y, con la vista puesta en el crecimiento futuro, explorar los negocios adyacentes complementarios a la oferta principal de una empresa.

La opcionalidad tiene cabida

Dada la naturaleza dinámica de la tecnología y la innovación, muchas de las empresas pequeñas actuales podrían contribuir de forma importante al crecimiento futuro del sector. Sin embargo, debido a la mayor variedad de resultados posibles, su riesgo de inversión es elevado. Esas empresas pueden tener cabida en una cartera tecnológica, pero el tamaño de las posiciones debe ser el adecuado. De las empresas que son capaces de generar altas tasas de crecimiento de los beneficios, decimos que muestran opcionalidad.

No solo hay que dispersar el riesgo entre los valores que exhiben opcionalidad, sino que creemos que, como demuestra la volatilidad del mercado en septiembre, es prudente que los inversores compensen los valores «opcionales» con una sólida asignación en empresas más consolidadas con modelos de negocio resilientes. Los inversores del sector tecnológico se encuentran actualmente en una posición única, dado que muchos valores de megacapitalización resilientes muestran su opcionalidad gracias a la solidez de la compilación y el análisis de los datos, lo que puede darles ventaja al identificar y ofrecer nuevas soluciones digitales.

 

 

Ratio precio-beneficio: ratio financiero que se calcula dividiendo el valor de mercado de una empresa (precio de la acción) entre el valor contable de su patrimonio (el valor de los activos de la empresa en su balance). Un ratio precio-beneficio inferior a 1 puede indicar que se trata de una empresa infravalorada o un negocio en declive. Cuanto mayor es el ratio precio-beneficio, mayor es la prima que el mercado está dispuesto a pagar.

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