US Growth Equities

La importancia de diversificar la renta variable estadounidense durante una recuperación desigual

US Growth Equities

La importancia de diversificar la renta variable estadounidense durante una recuperación desigual

Ante las fluctuaciones de los mercados y el cambio de liderazgo conforme avanza la recuperación económica, Nick Schommer, gestor de carteras, comenta cómo lo prudente podría ser centrarse en las fuentes de riesgo y rentabilidad dentro de la propia cartera y tratar de asegurarse de que no estén excesivamente correlacionadas.

Aspectos destacados

  • Hasta la fecha, la recuperación se ha caracterizado por los distintos cambios en el liderazgo: entre el value y growth, entre la pequeña y la mediana capitalización, y entre valores cíclicos y de crecimiento secular.
  • Ante las fluctuaciones de los mercados y el cambio de liderazgo conforme avanza la recuperación económica, ahora lo prudente podría ser centrarse en las fuentes de riesgo y rentabilidad dentro de la propia cartera y tratar de asegurarse de que no estén excesivamente correlacionadas.
  • Una cartera que no dependa de capitalizaciones bursátiles, estilos o sectores específicos, sino que se enfoque en modelos de negocio de calidad, podría beneficiarse de fuentes de riesgo y rentabilidad no correlacionadas, con la posibilidad de comportarse bien en distintos escenarios de mercado.

Bajo nuestro punto de vista, la naturaleza cambiante de la recuperación económica de la covid-19 ha puesto de manifiesto el valor potencial de poseer activos de renta variable diversificados. En esta fase del ciclo, podría resultar beneficiosa una combinación de posiciones que no se parezcan al índice S&P 500®, que no dependan de capitalizaciones bursátiles, estilos o sectores específicos, sino que presenten las características de modelos de negocio duraderos con la posibilidad de funcionar en diferentes escenarios de mercado.

La recuperación tras la covid-19 ha sido rápida, pero desigual

Aunque la covid-19 provocó inicialmente una grave contracción económica ―similar a un desastre natural―, durante un tiempo creímos que una solución sanitaria a la pandemia permitiría una recuperación igualmente rápida. A medida que los programas de vacunación han ido avanzando en EE. UU., los consumidores, deseosos de volver a la economía física, han liberado una importante demanda contenida y el crecimiento del PIB se ha acelerado sustancialmente. El potente estímulo fiscal y monetario, el gran comportamiento del mercado de capitales y la solidez del mercado inmobiliario han posicionado también tanto a los particulares como a las empresas para reforzar una recuperación económica cada vez más amplia. Sin embargo, recientemente la variante delta ha hecho temer una ralentización de la demanda de consumo. Al mismo tiempo, los retrasos en la cadena de suministro y la escasez de materias primas y mano de obra han avivado la preocupación por la inflación y la posibilidad de que se avecinen tiempos más turbulentos desde el punto de vista de los tipos de interés y los datos económicos.

Así, hemos asistido a un continuo tira y afloja en los mercados y, hasta la fecha, la recuperación se ha caracterizado por los distintos cambios en el liderazgo: entre el value y growth, entre la pequeña y la mediana capitalización, y entre valores cíclicos y de crecimiento secular. A finales del año pasado y a principios de este año, las acciones cíclicas, más orientadas al value, asumieron el liderazgo del mercado. Se trataba de empresas en condiciones para beneficiarse de la reapertura y la normalización de la economía en sectores como el de los viajes, al que los consumidores dirigían la demanda contenida y el ahorro. Las empresas cíclicas en general ―que suelen tener un mayor apalancamiento operativo y funcionan mejor durante los periodos de mayor crecimiento del PIB― repuntaron con fuerza a medida que el mercado ganaba confianza en una recuperación en forma de «V».

Diversificar en detrimento de las grandes compañías tecnológicas

Supone un giro de 180 grados con respecto al tema de la continuo auge de la economía digital mientras la economía física se estancaba al inicio de la pandemia, cuando varias grandes empresas tecnológicas se beneficiaron directamente de la situación de la covid-19. Como sucede con cualquier crisis, la pandemia provocó una serie de desafíos económicos que pusieron de manifiesto la debilidad de ciertos modelos de negocio y crearon oportunidades para otros. A medida que las empresas y los consumidores dependían cada vez más de la tecnología digital ―y se sentían más cómodos con ella― durante los confinamientos generalizados, el protagonismo de las grandes compañías tecnológicas en la economía fue a más.

En agosto, los sectores de tecnología de la información y servicios de comunicación representaban el 39% del índice S&P 500 (a 16/8/2021). De los once sectores económicos, tecnología de la información por sí sola era mayor que seis sectores juntos (energía, suministros públicos, materiales, inmobiliario, productos de consumo básico e industria). Además, los cinco mayores valores suponían casi el 22% del índice (a 30/6/2021), un nivel de concentración que no se dio ni siquiera durante la burbuja de las puntocom del año 2000.

Gráfico 1. Índice S&P 500 – Ponderaciones sectoriales (%)

S&P 500 Index

Fuente: Bloomberg, a 16/8/2021.

Gráfico 2. Índice S&P 500

Posiciones principales 

 absoluta (%)

Apple, Inc.

5,91

Microsoft

5,65

Amazon.com, Inc.

4,06

 Alphabet

3,99

Facebook, Inc.

 2,29

Fuente: Bloomberg, a 30/6/2021.

La principal exposición de muchos inversores a la renta variable estadounidense está asociada al índice S&P 500, que supone aproximadamente el 80% del valor total del mercado estadounidense.1 No obstante, como se ha explicado anteriormente, el S&P 500 se ha convertido ―tal vez sin que muchos lo sepan― en un índice cada vez más concentrado en un conjunto de valores tecnológicos de gran capitalización, un cambio que no está libre de riesgos. Esto no quiere decir que estos valores no valgan la pena o que sean malas empresas. Todo lo contrario, han registrado un fuerte crecimiento en los últimos años. Como se muestra en la tabla siguiente, durante los tres últimos años hasta el fin de septiembre de 2020, el S&P 500 (que está ponderado por la capitalización bursátil, lo que da mayor peso a los valores más grandes) superó al S&P 500 con ponderaciones equitativas, debido en gran parte al excelente comportamiento de los valores tecnológicos de megacapitalización. Pero, sobre todo a medida que la recuperación económica ha ido a más, se ha producido un cambio sustancial de liderazgo, como vemos en el periodo transcurrido desde septiembre del año pasado, durante el cual el índice de ponderaciones equitativas ha obtenido una rentabilidad muy superior.

Gráfico 3. Rentabilidades del índice (%)

Index returns (%)

Fuente: Bloomberg, a 16/8/2021.

Dada la naturaleza fluctuante de la recuperación, esto nos demuestra los beneficios potenciales de invertir en acciones diversificadas de otros sectores del mercado o totalmente fuera del índice S&P 500, muy concentrado en el sector tecnológico.

Diferenciación redefiniendo el valor

Para ser claros, no apostamos por diferenciarse de un índice solo por el hecho de ser diferentes, ni recomendamos tratar de seguir el siguiente segmento de mercado que despuntará. Más bien pensamos que adoptar un enfoque independiente y reflexivo puede llevar a los inversores a oportunidades atractivas que ofrezcan fuentes de rentabilidad diversificadas.

Por ejemplo, creemos que los inversores pueden encontrar valor en el mercado no centrándose en los indicadores tradicionales, como los ratios precio-valor contable y precio-beneficio, sino identificando empresas con modelos de negocio duraderos que pueden crear valor independientemente de las condiciones macroeconómicas o las tendencias del mercado. Este puede ser el caso cuando el mercado no entiende la rentabilidad potencial de una empresa o su capacidad de crecimiento. También puede haber oportunidades en empresas infravaloradas en las que, con el tiempo, el mercado esté dispuesto a pagar más por esa empresa después de que la evolución de los acontecimientos de la empresa, el sector o el mercado haya creado desajustes de valor a corto plazo.

Por tanto, creemos que al establecer una base de conocimiento de empresas específicas, pueden reunirse posiciones con diferentes fuentes de valor y la capacidad de moverse independientemente para poder crear fuentes no correlacionadas de riesgo y rentabilidad. Del mismo modo, pensamos que es especialmente importante en este entorno entender mejor los cambios en los modelos de negocio de las empresas y las diferencias en la situación financiera antes y después de la covid-19 para centrarnos en las oportunidades de inversión.

Se requiere un análisis más profundo

También creemos que el análisis que va más allá de la norma es especialmente importante en periodos como este. Un ejemplo que creemos que puede ser muy valioso para la investigación fundamental ―pero que rara vez se aplica en la gestión de la renta variable― es el conocimiento de toda la estructura de capital de una empresa: tanto sus bonos como su capital.

Este análisis puede ser clave para detectar un punto de inflexión en el ciclo de vida financiero de una empresa. Por ejemplo, cuando una empresa se desapalanca, a un cierto nivel, los inversores de renta variable pueden empezar a ver rentabilidades reales en forma de recompra de acciones y confiar más en la capacidad de la empresa para invertir en el crecimiento futuro. Además, en las empresas más apalancadas suele haber una mayor proporción de inversores de hedge funds, que suelen tener plazos de inversión más cortos y se sienten más cómodos con la mayor volatilidad que conlleva un alto apalancamiento. Una vez más, a medida que una empresa se desapalanca y refuerza su balance, puede ofrecerse más liquidez a los accionistas, y un nuevo conjunto de inversores de renta variable pueden convertirse en inversores potenciales en esa empresa, lo que abre la posibilidad de que un observador atento cambie el apetito de estos diferentes conjuntos de inversores por el apalancamiento y el riesgo. Así, mientras que los inversores en renta fija tienden a enfocarse en el atractivo de los bonos de una empresa y los inversores en renta variable estudian el valor de sus acciones, al final, la capacidad de analizar la estructura total del capital puede ofrecer una ventaja.

Avanzar en una recuperación imprevisible

Hasta ahora, hemos visto fluctuaciones en los mercados y cambios de liderazgo a medida que avanza la recuperación económica. Esperamos que esto continúe y, por tanto, lo prudente podría ser centrarse en las fuentes de riesgo y rentabilidad dentro de la propia cartera y tratar de asegurarse de que no estén excesivamente correlacionadas. Esto podría hacerse invirtiendo en acciones de diferentes capitalizaciones bursátiles y sectores, o incluyendo empresas con diversas fuentes de valor, descubiertas mediante un análisis diferenciado. Ante la probabilidad de más giros en el futuro, una cartera que dependa menos del ciclo económico y que evite los riesgos de concentración no deseados puede ser muy favorable.

1 Fuente: S&P Dow Jones Indices, a 31/7/2021.

Este documento recoge las opiniones expresadas por el autor en el momento de su publicación y podrían ser diferentes de las de otras personas/equipos de Janus Henderson Investors. Cualquier instrumento, fondo, sector e índice citados en este artículo no constituyen ni forman parte de ninguna oferta o solicitud para comprar o vender alguno de ellos.

 

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