En Estados Unidos, el sector sanitario ha sido centro de atención política en 2019 y es probable que siga siéndolo en 2020. Sin embargo, en pleno proceso de destitución y ante la generalizada discordia en Washington, la probabilidad de que el congreso estadounidense apruebe legislación sanitaria ambiciosa parece baja, afirma Andy Acker, gestor de carteras. Mientras tanto, la amenaza de reformas está generando más innovación que podría contribuir a impulsar el crecimiento a largo plazo.

Aspectos clave

  • Las acciones del sector sanitario han quedado a la zaga del conjunto del mercado bursátil en 2019, en gran parte, como resultado de la incertidumbre acerca de posibles reformas.
  • Consideramos que el sector continuará siendo volátil en 2020, si bien es improbable que se introduzcan cambios ambiciosos en el sistema sanitario o el precio de los medicamentos en Estados Unidos el próximo año.
  • Sin embargo, no es probable que disminuya el hincapié en reducir costes y mejorar los resultados para los pacientes. En consecuencia, las empresas están tomando medidas para mejorar sus operaciones e innovar, lo cual podría potenciar el crecimiento del sector a largo plazo.

Las acciones del sector sanitario han quedado por detrás del conjunto del mercado en 2019 por las preocupaciones por la reforma de los precios de los medicamentos en Estados Unidos y las reivindicaciones de un sistema sanitario de pagador único. Si bien el índice S&P 500 ha rendido un 27 % desde comienzos de 2019, el sector sanitario del S&P solo ha subido un 17 %1.

De cara a 2020, puede que los inversores se pregunten si deberían esperar más de lo mismo, en especial, dado que los costes sanitarios siguen siendo en Estados Unidos centro de atención política. De hecho, tanto la cámara de representantes como el senado han presentado leyes orientadas a reducir los costes de los medicamentos y la administración Trump ha anunciado reglamentación que exige mayor transparencia de los precios en los hospitales a partir de 2021. En nuestra opinión, estas iniciativas se enfrentan a un rumbo incierto. Las propuestas de la cámara de representantes y el senado carecen del respaldo de ambos partidos y su colaboración se antoja complicada en pleno proceso de destitución. Además, los grupos hospitalarios estadounidenses presentaron recientemente una demanda para bloquear la norma de transparencia de Trump.

Hincapié en la innovación

En consecuencia, consideramos que los valores sanitarios podrían registrar más volatilidad en 2020, si bien parece improbable una revisión significativa del sistema sanitario estadounidense. Incluso si se aprobara una reforma, podría ofrecer ciertas ventajas, como la limitación de los costes generales para los consumidores, lo cual facilitaría el acceso a medicamentos con receta y, a su vez, podría mejorar la percepción del público hacia el sector biofarmacéutico.

Este hincapié en el ahorro de costes y la eficiencia también implica otros efectos positivos. Como abordamos en un artículo a comienzos de este año, la amenaza de un sistema de pagador único ha animado a las compañías de administración sanitaria a utilizar tecnología para mejorar el control de sus gastos y los resultados para los pacientes. Al mismo tiempo, el sector biofarmacéutico está realizando importantes inversiones en innovación, ofreciendo vanguardistas terapias que podrían mejorar vidas y reducir costes a largo plazo.

Por ejemplo, en octubre, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó Trikafta para tratar la fibrosis quística, una enfermedad mortal que provoca un deterioro progresivo de los pulmones de los pacientes. Trikafta es un medicamento revolucionario porque podría modificar el curso de la enfermedad hasta en el 90 % de los pacientes, incluidos muchos para los que hasta ahora no se disponía de tratamiento. También este año, la FDA aprobó Oxbryta, la primera terapia para abordar directamente la causa subyacente de la anemia falciforme, otro trastorno genético devastador. La anemia falciforme afecta a los glóbulos rojos de unas 100 000 personas en Estados Unidos2 y puede traducirse en accidentes cerebrovasculares, daños orgánicos y la muerte de forma prematura.

Prevemos para 2020 la primera terapia génica para tratar la distrofia muscular, una enfermedad devastadora de los músculos que postra en sillas de ruedas a numerosos adolescentes. También esperamos conocer más datos sobre combinaciones de nuevos medicamentos consistentes en inmunoterapia, con el potencial de prolongar la supervivencia de millones de pacientes de cáncer. Dado que cada año se diagnostican en todo el mundo 17 millones de casos de cáncer 3, la oportunidad de mercado de estos revolucionarios tratamientos podría ser significativa. Por ejemplo, Keytruda, inmunoterapia líder, ya ha alcanzado una ejecución de 12 000 millones de USD, con ventas que continúan creciendo más de un 60 % anual.

Valoraciones, fusiones y adquisiciones

Mientras tanto, la rentabilidad relativa negativa registrada recientemente en el sector sanitario ha comprimido los múltiplos, también en el sector de la biotecnología. Esta evolución, a su vez, ha contribuido a espolear las ya elevadas fusiones y adquisiciones y en 2019 se han anunciado diversas operaciones de varios miles de millones de dólares. Dadas las atractivas valoraciones y la disposición de las empresas a invertir en productos innovadores, podríamos asistir a más operaciones en 2020.

Ratios precio-beneficios (P/B) del sector biotecnológico

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Fuente: Bloomberg. Datos trimestrales del 30 de septiembre de 1992 al 30 de septiembre de 2019. El índice S&P Biotechnology Select Industry incluye valores clasificados en el subsector biotecnológico según GICS. La ratio precio/beneficios (P/B) mide la cotización comparada con los beneficios por acción de un valor o los valores de una cartera. La ratio P/B se basa en los beneficios estimados a 12 meses. La rentabilidad pasada no es indicativa de rentabilidades futuras.

Crecimiento global

Parte de esa disposición podría verse impulsada por las oportunidades de crecimiento en el extranjero, en particular, en China, donde el acceso a la atención sanitaria se ha convertido en una prioridad para el gobierno. A finales de 2018, el país adoptó el denominado “plan 4+7”, orientado a reducir los precios de los medicamentos genéricos y consolidar el fragmentado sistema de compras chino. A su vez, Pekín está llevando a cabo ahorros para acelerar el ritmo de las aprobaciones de medicamentos y mejorar el acceso a nuevas medicinas. Por ejemplo, ya no se exige a las multinacionales llevar a cabo ensayos clínicos chinos aparte para acceder al mercado y se están incorporando cientos de productos a la lista nacional china de reembolso por medicamentos. Pensamos que las iniciativas de China son representativas de una tendencia más amplia en que los gobiernos tratan de priorizar medicamentos innovadores, ahorrando con respecto a terapias más antiguas y altamente estandarizadas.

El sector sanitario puede experimentar volatilidad significativa y una amplia dispersión de las rentabilidades y 2019 no ha sido una excepción. En biotecnología, las acciones de mejor rendimiento se anotaron ganancias superiores al 300 %, mientras que las que peor rindieron perdieron más del 90 %4. Creemos que esta disparidad responde a la naturaleza binaria del desarrollo de medicamentos: puede que resulte difícil para el mercado prever el éxito clínico y comercial. Dados tales resultados binarios, consideramos importante que los inversores adopten un enfoque activo hacia el sector y es probable que 2020 no sea una excepción.

Notas al pie

1Bloomberg, del 1 de enero al 5 de diciembre de 2019. La rentabilidad pasada no es indicativa de rentabilidades futuras.

2American Society of Hematology, 2019.

3Cancer Research, estadísticas mundiales sobre el cáncer, 2018.

4Bloomberg, a 5 de diciembre de 201