Luke Newman, gestor dl fondo United Kingdom Absolute Return, destaca los claros desafíos que trajo la pandemia en 2020 y analiza las perspectivas de rentabilidad absoluta para los próximos meses.

Aspectos destacados

  • Para la rentabilidad absoluta, el uso de una exposición bruta y neta puede ayudar a reducir o a aumentar el riesgo, lo que refleja las expectativas de volatilidad en el mercado.
  • La covid-19 planteó tales retos que hubo que recurrir a más herramientas para analizar empresas que las que se han utilizado en los últimos años.
  • Un entorno más previsible, como se releja en la mayor dispersión de los valores, debería alentar a los inversores a utilizar el capital, lo que podría ser favorable las valoraciones.

Muchas han sido las incógnitas en 2020 sobre la situación de la economía, mientras los países reaccionaban y se adaptaban a la propagación de la covid-19 y el frenético circo político sobre el Brexit y las elecciones estadounidenses. La confianza subyacente de los inversores fue positiva al principio, alentada por la aparente certidumbre sobre el Brexit con un Gobierno de mayoría absoluta conservadora, los indicios de relajación de las tensiones en Oriente Medio y los avances en las negociaciones comerciales entre EE. UU. y China. Todo esto cambió a finales del primer trimestre, cuando el mercado descontó rápidamente un periodo de graves problemas económicos por la propagación de la covid-19 y los gobiernos entendieron que se enfrentaban a una pandemia global.

Para una estrategia de rentabilidad absoluta, el uso de una exposición bruta y neta puede ayudar a reducir o a aumentar el riesgo, lo que refleja las expectativas de volatilidad en el mercado. Al mismo tiempo, en varios momentos a lo largo de 2020, hubo oportunidades para invertir en los mercados tanto en corto como en largo. Identificamos cuatro fases diferentes en las que hubo que recurrir a más herramientas para analizar empresas que las que se han utilizado en los últimos años: reducción del riesgo, recapitalización, «reapertura» y rotación al value.

Cuatro fases de riesgo y oportunidad

La primera fase fue un periodo de fuerte reducción del riesgo cuando la pandemia golpeó por primera vez. La diferencia de perspectivas para las empresas de suministro de alimentos y bienes esenciales contrastó claramente con las que se vieron obligadas a cerrar por las medidas de los gobiernos para contener la propagación del virus. A principios del verano, la atención se centró en el intento de las empresas por mejorar su situación financiera, lo que dio lugar a una serie de riesgos y oportunidades para los inversores tanto en corto como en largo. Vimos muchas empresas que trataron de afrontar sus niveles de deuda, aunque no tenían un problema de inmediato de liquidez (los créditos se pagaban con la ayuda de los bancos centrales).

A partir de ahí, conforme avanzaba el verano, llegó la «reapertura», cuando las empresas volvieron a ponerse en marcha y la actividad empezó a recuperarse. Entonces, en el Reino Unido, vimos claramente valor para los inversores, pues muchas acciones ofrecían fuertes descuentos ante las incertidumbres operativas, y las atractivas rentabilidades del dividendo disponibles, comparado con otros mercados (y con la renta fija). Sin embargo, hablar de una «rotación al value» parecía prematuro y no fue hasta noviembre que los inversores actuaron para aprovechar esas valoraciones, empezando a distanciarse de las acciones growth que se habían comportado de forma excelente desde 2017.

En cuanto a los riesgos evidentes que se mantienen, la incertidumbre sobre el Brexit ha lastrado persistentemente la confianza acerca del Reino Unido y sigue obstaculizando los esfuerzos de planificación de las empresas. También nos preguntamos si los precios de las acciones reflejan debidamente los riesgos de un aumento de la inflación en 2021, tras los grandes esfuerzos de los gobiernos y los bancos centrales para mantener con vida la economía durante la pandemia.

La claridad genera confianza

Sin embargo, los mercados de renta variable subieron con fuerza tras las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre de 2020 y con las importantes noticias sobre el desarrollo y la distribución de varias vacunas, siendo Pfizer la primera compañía en anunciar sus hallazgos. Aunque el traspaso de poderes tras las elecciones estadounidenses ha sido complicado por las disputas sobre el resultado de la votación, el disputado control del Congreso (frente a lo esperado, el Partido Republicano frenó la «ola azul» en el Senado de EE. UU.). ha reducido las posibilidades de fuertes subidas de impuestos en el país. Las próximas noticias importantes para los mercados globales serán el tamaño del plan de ayudas del gobierno con el presidente electo Biden, con su consiguiente impacto en la recuperación y el crecimiento.

El riesgo político y la pandemia de han sido factores significativos en 2020, pero un entorno más previsible probablemente anime a los inversores a utilizar el capital, lo que sería favorable para las valoraciones. Con la administración de las primeras vacunas en el Reino Unido a principios de diciembre, la lista de «incógnitas conocidas» en los mercados se reduce y, por tanto, nuestra confianza aumenta. Se espera que las empresas y los sectores orientados al mercado interno, muy sensibles a la economía, como la industria, se beneficien de una «retirada gradual» de las medidas contra la covid-19. En cuanto a la inversión en corto, la mayor dispersión de los valores genera oportunidades, especialmente en empresas cuyas expectativas de vuelta a los niveles de beneficios de antes de la pandemia parecen excesivamente optimistas o cuyos problemas ya existentes se han visto agravados por los acontecimientos en 2020.

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Glosario:

Largo/corto (long/short): las posiciones largas son valores adquiridos ante la expectativa de que aumenten de valor. Por su parte, las posiciones cortas se adquieren ante la expectativa de que su valor disminuye. Para una estrategia que invierte en posiciones tanto largas como cortas, la idea es beneficiarse de las subidas de precios de las posiciones largas y de las bajadas de precios de las posiciones cortas. Este tipo de estrategia de inversión puede generar rentabilidades, independientemente de los movimientos del mercado en general, aunque las rentabilidades no están garantizadas.

Exposición bruta/neta: es el porcentaje de exposición al mercado de una cartera larga/corta (long/short). La exposición neta se calcula restando el porcentaje de la cartera con exposición corta al mercado al porcentaje de la cartera con exposición larga. Por ejemplo, si una cartera tiene una exposición larga del 100% y corta del 20%, su exposición neta será del 80%. La exposición bruta se calcula sumando el valor absoluto de las posiciones largas y cortas. Por ejemplo, si una cartera tiene una exposición larga del 100% y una exposición corta del 20%, la exposición bruta será del 120%.

Inversión en crecimiento (growth): los inversores growth buscan empresas que creen que tienen gran potencial de crecimiento. Se espera que sus beneficios crezcan a un ritmo superior a la media del resto del mercado y, por tanto, que los precios de sus acciones se revaloricen.

Inversión en valor (value): los inversores value buscan empresas que creen que están infravaloradas por el mercado y, por tanto, esperan que la cotización de su acción suba.

Dispersión de valores: la diferencia de rentabilidad de cada valor con respecto a la media.

Rentabilidad: el nivel de ingresos de un valor, expresado normalmente como tipo porcentual. Para las acciones, suele utilizarse la rentabilidad del dividendo, que divide los recientes pagos de dividendos de cada acción entre el precio de la acción. Para un bono, por calcula dividiendo el cupón pagado entre el precio actual del bono.

Recapitalización: el proceso de reestructurar la deuda y la renta variable de una empresa, normalmente para mejorar la situación de una empresa. Puede hacerse emitiendo nuevas acciones para ampliar capital que puede utilizarse para devolver deudas pendientes o, al contrario, emitiendo bonos para obtener capital para comprar acciones en circulación. Al reducir el número de acciones en circulación, la empresa espera elevar el precio actual de la acción.

Rotación al value: término empleado para describir un cambio en el comportamiento de inversión, por el que los inversores apuestan por las acciones value, en lugar de las acciones growth, que han registrado una gran demanda en los últimos años.