Adrienn Sarandi, directora de estrategia y desarrollo ASG, analiza los compromisos que, en su opinión, serían necesarios para calificar la COP26 de éxito en la lucha contra el calentamiento global.

Aspectos destacados:

  • Las expectativas en torno a una conferencia COP no han sido nunca tan grandes y urgentes.
  • El éxito pasa por que se adopte un plan de acción coordinado ambicioso y global.
  • Entre los resultados clave necesarios cabe mencionar unas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) más ambiciosas y estrictas, así como avances y detalles sobre los retos históricos vinculados con el cambio climático.

La COP26 que se celebra en Glasgow —la 26ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático— acogerá el debate más crucial sobre el clima desde la firma del Acuerdo de París en 2015. El listón, sin embargo, está mucho más alto que entonces, pues si el Acuerdo de París giraba en torno a compromisos, esta COP tratará de qué están haciendo los gobiernos. Será la primera vez desde el Acuerdo de París que se espera que los países anuncien unas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs, por sus siglas en inglés) más ambiciosas y estrictas, detallando los esfuerzos que están realizando para reducir sus emisiones y adaptarse a los impactos del cambio climático. También se espera de los países ricos el compromiso de ayudar a los países pobres a financiar su transición a un futuro bajo en carbono. Otras cuestiones que estarán sobre la mesa son hojas de ruta para la descarbonización sectorial (especialmente en sectores de difícil abatimiento), la retirada de las subvenciones a los combustibles fósiles, la divulgación obligatoria de informes conforme a la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD)* y los planes de recuperación económica que apoyen las cero emisiones netas. ¿Conseguirá la COP26 desatascar los principales cuellos de botella que impiden la descarbonización de la economía global, o volverá a recordarnos que el objetivo cero neto sigue siendo una quimera? En este artículo resumimos el reto que afrontamos y por qué no podemos permitirnos fallar cuando se trata de hacer frente a una amenaza real.

*La TCFD fue creada por el Consejo de Estabilidad Financiera para mejorar y ampliar la divulgación de información financiera relacionada con el clima.

¿Qué dice la ciencia y cómo de grave es la situación?

Las evidencias sugieren que actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y un aumento de la agricultura intensiva están contribuyendo a patrones meteorológicos extremos en todo el planeta. Las consecuencias son catastróficas y plantean una amenaza inmediata para los seres humanos, la fauna y la flora, manifestándose en particular en el riASGo de áreas vulnerables a la subida del nivel del mar y en la pérdida de tierra habitable, así como en la producción de alimentos, la seguridad y el acceso a agua potable.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un panel de científicos representantes de 196 países liderado por las Naciones Unidas, publicó unas previsiones sombrías en agosto1:

  • La temperatura del planeta ha aumentado, de media, 1,1 grados centígrados respecto al siglo pasado, y el planeta encara el periodo más cálido de los últimos 125.000 años.
  • Incluso si fuéramos capaces de detener mañana todas las emisiones, el dióxido de carbono ya emitido a la atmósfera es suficiente como para provocar peligrosos efectos climáticos durante los próximos 30 años.
  • Evitar una catástrofe climática exige una rápida reducción de nuestra dependencia de los combustibles fósiles y una retirada del carbono que se encuentra acumulado en la atmósfera. Se necesita un plan de acción colaborativo a nivel global medible y ambicioso y una inversión decidida en tecnologías limpias.

El IPCC también subrayó que la «temperatura de la superficie global seguirá aumentando hasta al menos la mitad de siglo en cualquiera de los escenarios de emisiones considerados». Los fenómenos extremos relacionados con el calentamiento global serán pon tanto inevitables durante la próxima década con independencia de lo que hagamos hoy, y será imperativo gestionarlos mediante la adaptación de todos los sectores y países al cambio climático. Pero mirando más allá de esta década, el informe resalta que hay una ventana de oportunidad para ralentizar e incluso revertir el calentamiento global si hoy actuamos con decisión y establecemos las condiciones necesarias, es decir, las políticas gubernamentales adecuadas, que canalicen las inversiones hacia los lugares correctos y modifiquen las pautas de consumo.

Lo importante es que los compromisos (palabras) se traduzcan más detalladamente en objetivos intermedios a través de políticas legalmente vinculantes (acciones).

Muchos creen que es importante que esto se haga compatible con una Transición Justa* y con el continuo crecimiento económico, evitando una inflación desbocada, enfrenamientos políticos, tensiones geopolíticas y descontento social. Un ejercicio de equilibrismo nada fácil de conseguir. Según los participantes de los mercados de capitales, financiar la descarbonización de la economía global costaría unos 4-5 billones de USD al año hasta 2050. De ahí que las expectativas en torno a una conferencia COP no hayan sido nunca tan grandes y urgentes para conseguir cumplir estas condiciones.

*Una Transición Justa busca asegurar el futuro y el medio de vida de los trabajadores y sus comunidades en la transición a una economía baja en carbono.

¿Qué tenemos que hacer para lograr las cero emisiones netas en 2050?

Hay seis áreas que estamos observando con mucha atención y en las que desearíamos ver progresos en la COP26:

  • Un gran número de firmantes del Acuerdo de París aún no han enviado sus NDCs, y de los que sí lo han hecho, muchos no van por buen camino para cumplir sus compromisos o no han facilitado planes detallados de cómo prevén llegar a hacerlo. Asimismo, los progresos tangibles en los últimos seis años son casi anecdóticos. Además, el 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo generan países que aún no tienen objetivos cero neto, según las últimas cifras del New Climate Institute citadas por la ONU2. Las NDCs tendrán que alinearse con el Acuerdo de París, y nos gustaría ver detalles de la forma de alcanzar los objetivos. Sin unas NDCs alineadas de forma colectiva con el Acuerdo de París, no habrá cero emisiones netas.
  • Los gobiernos de todo el mundo deben arbitrar políticas e incentivos correctos para fomentar la transición energética. En ausencia de un precio lo bastante alto a quien contamine globalmente para que quemar combustibles fósiles deje de salir rentable, no habrá cero emisiones netas. Los gobiernos nacionales tendrán que asumir reglas sobre el mecanismo de fijación de los precios del carbono, que premien a quienes avancen más rápido hacia los recortes y, lo que es más importante, que no impongan un peaje desproporcionado para los hogares y países de ingresos bajos. Una Transición Justa es imprescindible para evitar que la descarbonización se estanque. Es urgente que los gobiernos empiecen a actuar en estos frentes.
  • Los reguladores deben coordinarse a escala global para crear marcos claros y ambiciosos, pero realistas. Sin un alto grado de estandarización y coordinación, la regulación creará más ruido que resultados.
  • Los mercados emergentes y en desarrollo necesitan ayuda para descarbonizarse. Mientras que llegar al objetivo de 100.000 millones de USD de financiación anual ha demostrado ser un reto hasta la fecha, la COP26 brindará una oportunidad para que las naciones desarrolladas formulen un plan claro para cumplirlo. Destinar más ayudas al clima será clave para avanzar en una serie de problemas, desde el abandono del carbón hasta el establecimiento de mayores objetivos de reducciones de emisiones, y podría ser el factor crítico para el éxito o el fracaso de la COP26. Una serie de países en desarrollo han subrayado que sus objetivos de reducción de la contaminación dependen del apoyo de los países con más recursos. Sin ayudas para descarbonizar el Grupo de los 77, un grupo heterogéneo pero poderoso de países en desarrollo, no habrá cero emisiones netas.
  • Los consumidores necesitarán incentivos claros que les impulsen a tomar decisiones incómodas de cambio de comportamiento y a abrazar una economía circular baja en carbono. Sin un cambio en las pautas de demanda (sobre todo en los mercados desarrollados) no habrá cero emisiones netas. Es esencial que se reconozca la dificultad de las elecciones que hay que tomar y el impacto que tendrán sobre los individuos.
  • Los mercados financieros deberán contribuir a la transición hacia un modelo económico sostenible a través de la asignación del capital. Gobiernos y reguladores deberán proporcionar a los mercados de capitales las señales e incentivos adecuados para que financien esta transición. Se estima que de aquí a 2050 necesitaremos invertir al menos 120-150 billones de USD para realizar la transición a un mundo bajo en carbono3. Si no hay financiación para las empresas y para los proyectos correctos, y si no se cierra el grifo a aquellos que no pueden/quieren sumarse a la transición, no habrá cero emisiones netas.

COP buena, COP mala: nunca nos hemos jugado tanto

Esta semana los ojos de todo el mundo estarán puestos en las promesas de los países para reducir las emisiones, pero también en los detalles de cómo pretenden conseguir dichas reducciones. Conviene recordar que comprometerse con un objetivo «cero neto» en 2050 es muy fácil, pero que los líderes políticos actuales no tendrán que rendir cuentas en 2050. Igual ocurre con los CEOs que se comprometan hoy a llegar al cero neto en 2050; los equipos directivos cambiarán durante las próximas tres décadas y quienes hoy ocupan los cargos directivos no serán los responsables de ver sus compromisos cumplidos. Es por ello por lo que deben realizarse progresos sobre políticas reales, no sobre meros compromisos.

Para considerar la COP26 un éxito, tendría que haber compromisos sobre puntos de acción concretos a los que se dé seguimiento con financiación específica para los países más vulnerables y en desarrollo, así como compromisos internacionales sobre la deforestación, la adaptación climática y el abandono del carbón y los coches con motor de combustión interna. También son imperativos avances en materia de precios globales del carbono para alcanzar el objetivo cero neto en plazo. Lo importante es que los compromisos (palabras) se traduzcan más detalladamente en objetivos intermedios a través de políticas legalmente vinculantes (acciones).

La financiación de la transición solo puede comenzar seriamente una vez que se cumplan estas condiciones. Se necesitan políticas claras para reducir la inseguridad respecto a la sostenibilidad a fin de realizar inversiones a largo plazo. Una vez que el respaldo gubernamental esté ahí, el sector privado se le unirá.

Resumen

La COP26 y la transición al cero neto son temas increíblemente complejos, repletos de riASGos y que requieren una colaboración a nivel global sin precedentes, así como ambición por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad civil. Pero cada día que pasa hay mayor conciencia en todas las regiones y en todos los ámbitos de la sociedad para contribuir al cambio real y sentar las bases necesarias para la transición. Necesitamos una COP que facilite la transformación de nuestro modelo económico adicto a los combustibles fósiles, y su sustitución por una economía baja en carbono y circular, impidiendo de ese modo el desastre medioambiental, económico, social y financiero. La urgencia para actuar nunca ha sido mayor, y nunca nos hemos jugado tanto.

Notas a pie de página:

Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) – Cambio climático 2021 – Resumen para responsables de políticas

New Climate Institute, Climate action tracker, Paris Agreement turning point, 2020

Agencia Internacional de Energía Renovable, World Energy Transitions Outlook: 1.5oC pathway, 2021