Para inversores particulares en España

La necesidad de las grandes petroleras en la transición hacia las cero emisiones netas

Richard Brown y John Bennett, del equipo de Renta variable europea, explican por qué las grandes petroleras son esenciales para una transición ordenada hacia una economía con bajas emisiones de carbono.

John Bennett

John Bennett

Director de renta variable | Gestor de carteras


Richard Brown, CFA

Richard Brown, CFA

Gestor de carteras de clientes


9 Mar 2023
8 minuto de lectura

Aspectos destacados:

  • Las grandes petroleras han establecido ambiciosos objetivos de emisiones para cumplir el objetivo de la descarbonización a largo plazo.
  • Muchas de las mayores compañías petroleras disponen de la infraestructura, la tecnología y el flujo de caja necesarios para que la sociedad realice la transición de abandono de los hidrocarburos.
  • Buscamos firmas petroleras que exhiban una fuerte disciplina de capital al tiempo que muestren un fuerte compromiso con un cambio transformacional dentro de sus negocios.

Por mucho que quieran creer los extremos del lobby verde, es un hecho que la sociedad no puede prescindir de golpe de los hidrocarburos. Aunque estamos de acuerdo con el punto de vista que subyace tras Stop Oil, cualquier intento al respecto debe realizarse de una manera ordenada que la sociedad asuma. Dicho proceso llevará tiempo. La industria del petróleo y el gas cuenta con la infraestructura, la tecnología, el flujo de caja y la capacidad de financiar nuevas inversiones, lo que hace que sea fundamental para que el cambio tenga lugar.

Las grandes petroleras fijan ambiciosos objetivos climáticos

En los últimos años, las grandes petroleras han dado un giro contundente para adaptar la estrategia corporativa a un mundo de cero emisiones netas, fijando objetivos de emisiones cada vez más ambiciosos; sin embargo, hasta 2019, ninguna de las tres mayores compañías petroleras europeas había establecido un objetivo de emisiones para 2030. No obstante, cabe señalar que dichos objetivos no son inamovibles; en su lugar, es probable que cambien a medida que se imponga la realidad de lograr una transición «ordenada». Así ha sucedido hace poco, en febrero, cuando BP moderó sus objetivos climáticos para satisfacer las necesidades energéticas inmediatas en respuesta al suministro limitado de Rusia. No nos sorprendería ver que otras grandes petroleras elevan o reducen la intensidad de sus objetivos climáticos según precisen. La divulgación de información y la coherencia (diferentes años de referencia, por ejemplo) también continuarán siendo un desafío para comparar las ambiciones. En cualquier caso, el rumbo que han de seguir las petroleras está claro.

Los objetivos medioambientales de las compañías de petróleo y gas suelen ser de dos tipos:

  • objetivos absolutos de emisiones de carbono (en MtCO2e) utilizando los ámbito 1, 2 y/o 3;
  • y objetivos de intensidad de carbono de los productos (en gCO2e/MJ), que tienen en cuenta las emisiones absolutas de carbono de la empresa emitidas por MJ de energía suministrada por sus productos definidos.

Las emisiones de ámbito 1 se generan directamente a través de las propias actividades de la empresa. En el caso de las compañías petroleras, las principales formas de reducir estas emisiones consisten en reducir la quema (capturar el exceso de gas en lugar de quemarlo o simplemente gestionar el yacimiento petrolífero de forma más eficiente) y abandonar los proyectos con gran intensidad de carbono. Las emisiones de ámbito 2 incluyen las generadas indirectamente por el consumo de energía. En este caso, muchas compañías petroleras están utilizando electricidad procedente de fuentes con bajas emisiones de carbono, cambiando de combustible, reciclando el calor y aumentando la eficiencia energética.

Centrarse en la reducción de las emisiones de las propias actividades de las empresas suele considerarse la forma más fácil de ganar y, por tanto, es en estos dos primeros ámbitos donde hemos visto los objetivos más ambiciosos. Para 2030, Shell y BP se han fijado como objetivo la reducción del 50% de las emisiones de ámbito 1 y 2, y TotalEnergies una reducción del 40%.1  Sin embargo, aunque estas rebajas de emisiones deberían ser importantes en 2030, son algo limitadas y supone una parte relativamente pequeña de las emisiones totales (gráfico 1).

Las emisiones de ámbito 3 son las relacionadas con el consumo de los productos vendidos. Constituyen la gran mayoría de las emisiones «del pozo a la rueda» y son las que requieren una transición más larga. Por su naturaleza, los objetivos de reducción del ámbito 3 son más difíciles de controlar y, por tanto, suponen una parte mucho menor de los objetivos de reducción globales.

Gráfico 1. Emisiones de ámbito 3 frente a emisiones de ámbito 1 y 2 de las grandes petroleras

Fuente: MSCI, Janus Henderson, a 30 de diciembre de 2022. Las referencias a títulos específicos no constituyen una recomendación para la compra, venta, o el mantenimiento de ningún valor, estrategia de inversión o sector del mercado, y no se ha de suponer que sean rentables. Janus Henderson Investors, su asesor afiliado o sus empleados pueden tener una posición en los valores mencionados.

Como sucede en muchos sectores, el método para calcular las emisiones de ámbito 3 no es coherente en toda la industria del petróleo y el gas. Independientemente de la metodología exacta, sabemos que el ámbito 3 constituye una parte significativa de las emisiones y, por tanto, es fundamental para la descarbonización a largo plazo.

El factor que impulsa la reducción de las emisiones de ámbito 3 es el mix de ventas y producción de la empresa. Entre las principales maneras que tienen las compañías petroleras de reducir las emisiones de ámbito 3 están

  • cambiar la producción de petróleo a gas (el gas natural licuado libera aproximadamente entre un 20 % y un 25 % menos de emisiones que los combustibles fósiles tradicionales)
  • ampliar la integración de las fases posteriores del proceso en el gas (con refinado de la producción, comercialización al por menor y suministro de energía a partir del gas)
  • aumentar las ventas de biocombustibles y la captura de carbono
  • sumideros naturales para reducir las emisiones netas
  • sustituir las ventas de combustibles fósiles por renovables

Despliegue de las renovables

La magnitud y el compromiso de las compañías energéticas para aumentar la energía solar y eólica en su mix de producción a menudo se pasa por alto, debido a su escasa base frente a los combustibles tradicionales. Sin embargo, en términos absolutos los cambios son mucho más importantes.

En 2022, Shell, Total Energies y BP combinaron un gasto en bienes de equipo (capex) en bajas emisiones de carbono del orden de 9.000 millones de dólares, cifras que no harán sino aumentar, con los objetivos de capex del 20%-50% para 2025/2030.2 Este gasto se traduce en que las grandes petroleras tienen algunos de los mayores planes de crecimiento de las energías renovables en Europa; el gráfico 2 muestra los grandes planes de crecimiento de las petroleras comparados con los de los promotores tradicionales, las empresas de suministros públicos.

Gráfico 2. Las compañías europeas tienen grandes planes de crecimiento

Fuente: MSCI, Janus Henderson, Exane BNP Research, Credit Suisse Research, a 30 de diciembre de 2022. Las barras naranjas indican las compañías petroleras; las barras negras indican las compañías de suministros públicos. Las referencias a títulos específicos no constituyen una recomendación para la compra, venta, o el mantenimiento de ningún valor, estrategia de inversión o sector del mercado, y no se ha de suponer que sean rentables. Janus Henderson Investors, su asesor afiliado o sus empleados pueden tener una posición en los valores mencionados.

Además, estas empresas se han vuelto disciplinadas a la hora de explorar/extraer nuevos proyectos petrolíferos que harán aumentar aún más el porcentaje de renovables en el mix. Para complementar esta electrificación gracias a las energías renovables de nuestro suministro energético, también vemos cómo las empresas con grandes redes minoristas se comprometen a desplegar puntos de recarga: Shell tiene como objetivo alcanzar los 2,5 millones para 2030, lo que contribuirá tanto a la demanda como a la oferta.3

Soluciones para sectores con dificultades para reducir sus emisiones

Aunque la electrificación suele presentarse como la principal solución para reducir la dependencia de los hidrocarburos, la densidad energética de la electricidad es muy inferior a la de los hidrocarburos, lo que podría resultar problemático en algunos casos. Actualmente, el tamaño de la batería necesaria para que un avión alcance la velocidad de despegue dificultaría sus posibilidades de elevarse del suelo. Junto a la aviación, otros sectores en los que es difícil reducir las emisiones son la siderurgia, el transporte marítimo, el cemento y procesos químicos similares. Las soluciones, algunas de las cuales se indican a continuación, también parecen implicar en gran medida a las grandes petroleras.

  • La captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés) consiste en capturar el CO2 de grandes fuentes puntuales que liberan emisiones ―como la generación de electricidad, los pozos petrolíferos o las instalaciones industriales― y las empresas energéticas llevan utilizándolo hace muchos años para reducir sus propias emisiones. La CCUS también puede capturar CO2 directamente de la atmósfera. Si no se utiliza in situ, el CO2 capturado se comprime y transporta para su uso en diversas aplicaciones o se inyecta en formaciones geológicas profundas que atrapan el CO2 para su almacenamiento permanente. Hasta hace poco, este proceso se consideraba un coste del negocio. Ahora, muchas de las grandes petroleras desean aumentar sus capacidades de CCUS para empezar a vender el servicio externamente, cobrando a los emisores de carbono externos por tonelada de CO2 capturado. Dado su historial en este campo, las petroleras se encuentran en una posición única para aprovechar esta oportunidad.
  • Los biocombustibles se obtienen a partir de materia orgánica («materia prima»), que suele mezclarse con el diésel/carburante de aviación tradicional. Aunque estos combustibles siguen liberando emisiones en su combustión, se consideran sostenibles por el carbono capturado durante el crecimiento de la materia orgánica. Aunque los biocombustibles no sean la solución definitiva, sí podrían ser parte de la transición, sobre todo porque las materias primas principales (cultivos de azúcar y almidón y aceites de colza o palma) pueden poner el proceso en contradicción con la seguridad alimentaria. Otras materias primas que se están estudiando son los residuos agrícolas (estiércol de vaca) y las algas marinas. Tanto la empresa europea de pasta y papel UPM como Neste han sido pioneras tecnológicas en este campo, pero también es un elemento importante de las estrategias de transición de las grandes compañías petroleras.
  • El hidrógeno podría considerarse la solución definitiva. El hidrógeno verde (producido mediante energía puramente renovable y electrólisis) no genera emisiones en el punto de uso, y puede almacenarse durante largos periodos y transportarse grandes distancias comparado con la electricidad. El principal problema es que gran parte de los bienes, instalaciones, equipos y dispositivos existentes para la producción de hidrógeno funcionan actualmente con combustibles fósiles y tendrán que sustituirse del todo. Una vez más, la experiencia de las petroleras en la explotación de las infraestructuras necesarias para llevar el gas al mercado será fundamental en esta transición.

Para nosotros, la forma en que estos procesos pueden interactuar a la vez es donde la magnitud de las grandes petroleras muestra sus ventajas. A través de sus actividades comerciales, las petroleras podrían ser una foco único para las necesidades energéticas de una empresa, trabajando con ella para alcanzar la mejor combinación que satisfaga sus necesidades energéticas específicas.

Conclusión

La complejidad de la cadena del carbono en la sociedad implica que la transición a soluciones con menos carbono no pueda producirse de la noche a la mañana. La buena noticia es que la tecnología está lista (el coste de la energía eólica y solar es competitivo con el de los combustibles tradicionales) o se acerca rápidamente (hidrógeno y biocombustibles). Las grandes petroleras están invirtiendo grandes cantidades de capital para contribuir a este cambio, hasta ahora de una forma que alinea en gran medida a todas las partes interesadas. A la larga, estas empresas están pasando rápidamente de ser grandes petroleras a empresas energéticas integradas de las que depende totalmente la transición energética. Preferimos aquellos nombres que exhiben una fuerte disciplina de capital al tiempo que muestran un fuerte compromiso con un cambio transformacional dentro de sus negocios.

Cero neto: se refiere al equilibrio entre la cantidad de gases de efecto invernadero producidos y la cantidad eliminada de la atmósfera. Las cero emisiones netas se alcanzan cuando la cantidad de gases de efecto invernadero añadida no es superior a la cantidad eliminada.

1 Objetivos del año de referencia comparables: Shell = 2016; BP = 2019; TotalEnergies = 2015. Los objetivos de reducción proceden de los informes de cada empresa.

2 MSCI, Janus Henderson, Exane BNP Research, Credit Suisse Research, a 30 de diciembre de 2022.

3 Shell, «Shell UK aims for 90% of drivers to be within 210 minutes' drive of a shell rapid charger by 2030», 11 de mayo de 2022.

Las referencias a títulos específicos no constituyen una recomendación para la compra, venta, o el mantenimiento de ningún valor, estrategia de inversión o sector del mercado, y no se ha de suponer que sean rentables. Janus Henderson Investors, su asesor afiliado o sus empleados pueden tener una posición en los valores mencionados.

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