
A lo largo de los últimos casi cuatro años, hemos caracterizado las sucesivas iteraciones de la era de la IA como « el año de la formación y las unidades de procesamiento gráfico (GPU)», « el año de la inferencia», « el año del agente», etc. Más recientemente, destacamos el repunte de la demanda de unidades centrales de procesamiento (CPU), chips de memoria, óptica y otros insumos clave para la IA. Un sobrenombre adecuado para la próxima fase de la implementación de la IA es «todo lo anterior», o más específicamente, «cuellos de botella en la oferta en todo lo anterior».
El despliegue de la IA ha seguido una trayectoria ascendente, con el lanzamiento inicial de ChatGPT en 2022 que se expande en círculos concéntricos, impactando en segmentos del sector tecnológico que muchos habían pensado que no serían una parte importante del relato. El grado de necesidad de estos insumos técnicos se refleja en las carteras de pedidos de sus proveedores, que, en muchos casos, se miden en años.
Resulta difícil exagerar el modo en que estas restricciones de oferta podrían condicionar las perspectivas de la tecnología durante los próximos años. Estamos asistiendo a un crecimiento de un orden de magnitud de la demanda de aplicaciones de IA —y, por tanto, de componentes que hacen posible la IA—. La oferta no evoluciona tan rápido: Los centros de datos deben ser autorizados y construidos, deben producirse insumos críticos, y debe procurarse la mano de obra para construir estas instalaciones y la electricidad para alimentarlas.
A nuestro juicio, esta confluencia de cuellos de botella debería actuar como un gobernador que mantenga el crecimiento de la oferta muy por debajo del de la demanda hasta 2028 —y, para muchos componentes, más allá.
¿Lo cíclico se está convirtiendo en lo secular?
Aunque todavía nos encontramos en lo que denominamos la etapa de habilitación de la IA, con énfasis en la infraestructura de IA, la demanda de acceso a modelos avanzados se está disparando. Esto ha dado lugar a dos avances dignos de mención: En primer lugar, ha permitido que los ingresos de las hyperscalers de IA alcancen un punto de inflexión, validando nuestra tesis de que estas masivas inversiones ya están dando lugar a la monetización. En segundo lugar, ha proporcionado visibilidad sobre los flujos de ingresos a muchos proveedores de componentes.
Los fabricantes de semiconductores, por ejemplo, se han visto lastrados durante mucho tiempo por el espectro de la ciclicidad, quizás de forma más notable en la memoria. La consolidación del sector, junto con las abultadas carteras de pedidos, ha permitido a los inversores valorar el espacio sin la aprensión de que el sector pueda estar preparándose para otra caída de los resultados debida a un exceso de inventario. Además, esta visibilidad única de las ganancias podría hacer que los inversores recompensaran a estas acciones con valoraciones más altas.
¿Un episodio de shock ante los precios?
En casi cualquier otro contexto, la escala de inversión en infraestructura de IA —que se mide en cientos de miles de millones de dólares anuales hasta el final de esta década— se consideraría inverosímil. Esto ha desatado el debate entre los inversores.
En Janus Henderson consideramos que estos gastos están justificados. Como hemos indicado, seguimos en la fase de habilitación de la IA. Una vez que las empresas entiendan cómo potenciar las posibilidades de esta nueva tecnología y los usuarios finales la implanten en la economía mundial a gran escala, creemos que la demanda de aplicaciones de IA –y, no menos importante, su capacidad de ser un multiplicador de la productividad– superará incluso las estimaciones más optimistas. En consecuencia, creemos que la valoración de las empresas de infraestructuras de IA sigue siendo razonable.
Como ilustran algunos períodos de elevada volatilidad este año, el mercado ha tenido un nivel de shock ante los precios posiblemente comprensible con respecto a estas inversiones. Aunque las ventas masivas pueden dejar a los inversores mareados, recurrimos a análisis específicos de las empresas para determinar si los fundamentos que sustentan la tesis de una acción se mantienen —y en la mayoría de los casos relativos a la IA, sí.
El papel del mercado de capitales
Otro acontecimiento que podría provocar más olas en todo el ecosistema de la IA es el ciclo del mercado de capitales en expansión. El entusiasmo suscitado por las recientes ofertas públicas tras un sólido entorno de financiación de empresas de riesgo muestra que el capital está fluyendo hacia empresas de IA innovadoras que podrían cambiar radicalmente las industrias y modelos de negocio existentes y crear otros nuevos. Hemos sido testigos de este tipo de *destrucción creativa* en ciclos anteriores, cuando nuevas empresas disruptivas lograron que los fabricantes de ordenadores personales reemplazaran a las estaciones de trabajo, las empresas de software como servicio (SaaS) llegaron a dominar su industria y el comercio electrónico cambió radicalmente la forma en que los hogares compran.
Es en periodos como este donde la asignación de capital hacia su uso más productivo puede tener el mayor impacto: recompensando a los ganadores previstos al tiempo que se minimiza la exposición a los que se encuentran en el lado equivocado de la brecha de la IA.
El pasado como precedente, pero más rápido
Como hemos visto a lo largo de la incipiente era de la IA, esta criba parece desarrollarse más rápido en esta ocasión. Un ejemplo perfecto es el descuento agresivo por parte del mercado del valor de las empresas tradicionales que corren el riesgo de ser desintermediadas por la IA o cuyos equipos de dirección no logran captar la oportunidad histórica que presenta esta tecnología, lo que las deja vulnerables frente a sus homólogos más vanguardistas.
Todo análisis del ciclo de los mercados de capitales siempre conduce a preguntas sobre las burbujas. Basándonos en ciclos anteriores en los que había espuma notable, creemos que las empresas nativas de IA que llegan al mercado y los hyperscalers que buscan financiación (a menudo a través de los mercados de deuda) han esgrimido un argumento convincente de que estas inversiones están justificadas.
Pero las malas ideas suelen seguir a las buenas. En un ciclo típico de recaudación de fondos, los inversores aplican un rigor considerable para poner a prueba las hipótesis de un emisor y, si se convencen, despliegan el capital en consecuencia. Aquí es donde está el mercado ahora mismo. A medida que se generan rentabilidades atractivas mediante modelos de negocio y casos de uso validados, una serie de inversores «yo también» que llegan tarde se suman. Esto, en nuestra opinión, es el signo clásico de una burbuja, pero aún no hemos llegado a ese punto. Cuando la versión de la IA de pets.com reciba una valoración de tipo unicornio, los inversores podrán dar la voz de alarma.
Izando las velas
Los científicos y los marinos suelen ser los únicos que entienden el verdadero poder de los océanos y sus mareas. El resto tendemos a subestimarlo. Lo mismo ocurre con la IA.
Los equipos de dirección de las principales empresas de IA no han aumentado la inversión de capital (CapEx) sin motivo: comprenden tanto la oportunidad como la amenaza competitiva.
Mantenemos la opinión de que esta tecnología tendrá un impacto en casi todos los aspectos de la economía mundial, impulsando la productividad y el descubrimiento en el sector comercial, el gobierno, la ciencia y otras aplicaciones.
Como ilustra la sorprendente etapa de inferencia de la IA, el impulso en torno a la IA está rompiendo como una ola. Y hay multitud de novedades en el horizonte: algunas previstas, otras inevitablemente no. Monitorizamos las novedades en la neocloud, la IA soberana, losmodelos destilados, los modelos de peso abierto, la inflación de la IA, China, la seguridad y el contexto normativo, incluida cualquier reacción pública en contra.
Una conversación más amplia
Hace dos años, colegas de otros equipos sectoriales buscaron nuestra opinión sobre los últimos avances en modelos frontera y adelantos en semiconductores. Eso sigue sucediendo, pero es más bien una conversación bidireccional. Ahora, nuestro equipo de tecnología busca información de nuestros equipos de industria, servicios públicos y energía.
A medida que las hyperscalers recurren cada vez más a los mercados de deuda para financiar iniciativas de CapEx, estamos colaborando más estrechamente con colegas de crédito investment grade y high yield. Y con la inflación de la IA extendiéndose por toda la economía, tenemos mucho que hablar con nuestros equipos de bonos sobre la trayectoria de los precios de los insumos industriales y de los consumidores.
Estas conversaciones ilustran el probable alcance futuro de la IA. El resultado es que la IA, en nuestra opinión, es un tema generacional. Creemos que los inversores deben intentar entender cómo podría afectar directa e indirectamente a las carteras a múltiple niveles: elevando la trayectoria del crecimiento de los beneficios corporativos, actuando como fuerza disruptiva y cambiando radicalmente industrias enteras e influyendo en la demanda –y, por lo tanto, en los precios– de los insumos industriales clave.
Información importante
**Las empresas centradas en la inteligencia artificial («IA»)**, incluyendo aquellas que desarrollan o utilizan tecnologías de IA, pueden enfrentarse a una rápida obsolescencia de los productos, a una intensa competencia y a un mayor control regulatorio. Estas empresas suelen depender en gran medida de la propiedad intelectual, invierten significativamente en investigación y desarrollo, y dependen de mantener y aumentar la demanda de los consumidores. Sus instrumentos pueden ser más volátiles que los de empresas que ofrecen tecnologías más consolidadas y pueden verse afectados por riesgos relacionados con el uso de la IA en las operaciones comerciales, incluyendo la responsabilidad legal o daño reputacional.
Los sectores tecnológicos pueden verse muy afectados por la obsolescencia de la tecnología existente, unos ciclos de producto cortos, las caídas de los precios y beneficios, la competencia de nuevos participantes de mercado y las condiciones económicas generales. Una inversión concentrada en un solo sector podría ser más volátil que la rentabilidad de inversiones menos concentradas y que el mercado en su conjunto.
Estas son las opiniones del autor en el momento de la publicación y pueden diferir de las opiniones de otras personas/equipos de Janus Henderson Investors. Las referencias realizadas a valores concretos no constituyen una recomendación para comprar, vender o mantener ningún valor, estrategia de inversión o sector del mercado, y no deben considerarse rentables. Janus Henderson Investors, su asesor afiliado o sus empleados pueden tener una posición en los valores mencionados.
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La información contenida en el presente artículo no constituye una recomendación de inversion.
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